L a leyenda dice que Rómulo y su hermano gemelo Remo fueron los fundadores de Roma, el gran imperio que extendió su civilización por el mundo y que ha dejado su influencia desde Gran Bretaña al desierto del Sahara y desde la península ibérica hasta el Éufrates. Fue uno de los imperios que mayor influencia ejerció en el mundo antiguo y que sentó las bases para, a través del derecho y la cultura, servir de modelo al mundo occidental moderno. Considerado como la mayor potencia hegemónica de la antigüedad, el periodo de la República surgió después de que diferentes grupos humanos, conformados por los griegos, los latinos, los etruscos y los italiotas, se establecieron en Roma, allá por el año 750. Iniciada la expansión territorial muchas ciudades pasaron a depender de Roma, que se reservaba la soberanía sobre éstas.
Al desaparecer la República se inició el imperio, el cual se fue extendiendo de norte a sur. De esta forma el desarrollo de Roma fue permitiendo la fundación y las conquistas de provincias y ciudades, que fueron el foco económico y cultural, y que permitió la propagación de la forma de vida y cultura de los romanos en los países conquistados. Ellos tuvieron contacto y copiaron mucho de dos culturas arquitectónicas: la etrusca y la etapa helenística del arte griego, que ayudaron en la forma de concebir las ciudades, la disposición y forma de los templos, sistema de saneamiento, el uso del arco y la bóveda, y la construcción de mausoleos.

Ciudad del sol en Líbano
Las ruinas de uno de los proyectos arquitectónicos más atrevidos del Imperio Romano se encuentran en el valle de Bekaa, en Líbano. Esta colección de templos, que se transformó en la Ciudad Sagrada del Sol, eclipsa por su monumentalidad a cualquier otra construcción que intentaran realizar los antiguos romanos.

Muro de Adriano en Escocia
Al recorrer el camino del Muro de Adriano, un sendero de 117 kilómetros que cruza el norte de Inglaterra de costa a costa, se descubre lo interesados que estaban los romanos en mantener a los escoceses a raya. Levantado entre los años 122 y 128, fue bautizado con el nombre del emperador que ordenó su construcción.

Acueducto de España
Que un monumento romano tan espectacular como el Acueducto de Segovia haya sobrevivido en pleno corazón de una capital provincial es un milagro. Levantado por los romanos en el siglo I, sus 163 arcadas y sus 28 metros de altura (en el punto más elevado) dejan con la boca abierta a toda visita.

Baño de belleza en Reino Unido
Todo empezó con el rey Bladud y sus cerdos leprosos: cuando las bestias se curaron al revolcarse en estas aguas, se descubrió el manantial curativo. Los romanos llegaron en el siglo I y las bautizaron como las aguas de la diosa Sulis. Actualmente, este enclave inglés de baños y templos está a 90 minutos en tren de Londres.

Arco de Trajano en Argelia
En esta extraordinaria colonia militar romana, ubicada en la actual Argelia, cuesta apreciar el aspecto de conjunto de las ruinas por lo extenso de sus cuarteles, termas, capillas y columnatas. El elemento más impresionante entre lo que queda en pie es el arco de Trajano que constituye una muestra de poder romano en África.






