Chispita tenía dos meses de vida cuando dejó de caminar. Dos niños que le arrojaron piedras le fracturaron la columna y las dos patas traseras; la entonces propietaria del can arguyó que sus hijos lo habían hecho “jugando”.
Rebeca Poma Castellón, estudiante de Veterinaria y vecina de esa familia, escuchó los aullidos de Chispita y no dudó en auxiliarla. Le pidió a su vecina que le entregue a la perrita, pero ésta se negó y le dijo que la sacrificaría. Intentó nuevamente prometiendo curarla y hacerse cargo completamente del animal. De esa manera, su vecina accedió.
“Yo sufro problemas articulares desde niña y tengo limitaciones de movimiento. Por esa razón, jamás se me cruzó por la mente hacerla dormir (matarla), solo por ser discapacitada. Ella me ayudó más a mí que yo a ella”, recuerda hoy Rebeca con la cachorra que ya tiene cuatro años.
“Mi idea al terminar de estudiar Veterinaria era poner una granja de pollos —labor a la que se dedica su familia en Santa Cruz—, pero no imaginé que Chispita cambiaría el rumbo de mi carrera y mi vida”.
Los veterinarios que consultó no le dieron ningún tratamiento, cirugía o solución. Entonces, con el apoyo de su familia y el conocimiento en veterinaria que tenía, construyó un andador (silla de ruedas o prótesis externa) para que el animal se reponga. Aprendió con imágenes, videos y tutoriales que encontró en internet y se aventuró a construir un andador para su perrita. Experimentó en diferentes materiales e hizo más de 20 prototipos solo para su Chispita.
Rebeca, que ahora terminó su carrera, logró corregir 23 errores o defectos en los andadores que fabrica. Identificó el acrílico como el mejor material (horneado y cortado con láser a medida). “Es único en toda Sudamérica, no hay uno similar”, asegura.
En un paseo con la perrita recuperada, un transeúnte vio la prótesis y le pidió una para su mascota que sufría una dolencia similar. “De esa manera empezamos a fabricar andadores a pedido”, cuenta Rebeca.
Actualmente, tiene de seis a ocho pedidos al mes de diferentes partes del país e incluso de Argentina. Además trabaja en un nuevo tratamiento de hidroterapia junto a los ingenieros Isabel Álvarez (sistemas) y su hermano Samuel Poma (electrónico).






