Una palestra como la de los MTV Video Music Awards 2017, evento que se realizó en Los Ángeles, puede servir para brindar un mensaje de alcance universal. Esto pasó con la cantante de pop rock Pink, quien tras recibir el Michael Jackson Video Vanguard Award aprovechó el calor de los aplausos para dirigirse a su hija de seis años con una reflexión que además llegó a millones de corazones gracias a su transmisión en vivo.
La niña de terno y trencitas es Willow, la hija de Pink. Ella le comentó a su progenitora que no se sentía cómoda con su aspecto. “Mamá, soy la niña más fea que conozco. Parezco un niño con el pelo largo”, le había dicho a la estrella, según contó.

La cantante —nacida como Alecia Beth Moore en Pensilvania (EEUU) el 8 de septiembre de 1979— se preocupó por estas afirmaciones. “Mi mente empezó a dar vueltas mientras pensaba: Dios mío, tiene seis años. ¿Por qué? ¿De dónde sale esto? ¿Quién puede haber dicho esto? ¿Puedo ‘patearle el culo’ a alguien de seis años?”. El público reía. “Sin embargo, no le dije nada. Fui a casa e hice una presentación de Powerpoint que incluía artistas y estrellas del rock andróginas que viven fieles a su verdad y que, probablemente, a pesar de que se metieron con ellos cada día de su vida continuaron ondeando su bandera e inspirándonos al resto”.
“Hablo de artistas como Michael Jackson, David Bowie, Freddy Mercury, Annie Lennox, Prince, Janis Joplin, George Michael, Elton John y otros tantos. Sus ojos se volvieron vidriosos y entonces le dije, ‘¿quieres saber realmente por qué te sientes así contigo misma?’ a lo que ella respondió, ‘pues porque parezco un chico’. Entonces yo le dije, ‘¿qué crees que parezco yo?’, y me contestó, ‘tú eres preciosa’”.

La artista explicó que ese es el argumento que usan para atacarla: que parece hombre, que es demasiado masculina, que tiene muchas opiniones, que es muy musculosa.
“Le pregunté que si me veía dejándome el pelo largo, a lo que Willow contestó que no, si me veía cambiando mi cuerpo. ‘No mamá’, me dijo. Le pregunté si me veía cambiando la forma en la que me presento al mundo. ‘No, mamá’, reiteró. ‘Me ves llenando estadios por todo el mundo’, le dije. ‘Sí, mamá’, respondió. ‘Entonces, cariño, no cambiamos. En su lugar cogemos la concha y la arena y creamos una perla. Y ayudamos a otra gente a cambiar para que puedan apreciar otros tipos de belleza. Mi querida hija, eres preciosa y te quiero’”. Una ovación del público fue la respuesta.






