Fue en el siglo XVII que la ciudad francesa de Lyon prometió levantar una estatua de la Virgen María si ésta protegía la ciudad de la peste. Desde 1852 sus ciudadanos realizan del 7 al 10 de diciembre una serie de fiestas en que inundan las calles de luz.
Desde las 20.00, la colina de Fourvière y la de la Croix-Rousse se alumbraron, dando inicio a la fiesta. Fachadas, esculturas y edificios cobraron vida con luces y proyecciones. Cristales multicolores y velas alumbraron desde las ventanas y el río Ródano actuó de espejo para reflejar la fiesta de la ciudad, según reflejó el portal Traveler.es.

Reflejo. El río Ródano sirve de espejo de agua para las creaciones de esta celebración.
Con video, arte sonoro, animaciones 3D y artes vivas, más de 50 proyectos fueron presentados a la población. Y tal es la alegría que otras ciudades como Hong Kong o Bogotá han hecho eco de esta singular celebración nocturna. ¡Que se encienda la luz!







