Fue en agosto de 1815 que se empezaron a contar 150 días de cerco. Por tierra y mar, dirigida por las tropas de Pablo Morillo y encomendada por Fernando VII, la campaña buscaba reconquistar las tierras que el 11 de noviembre de 1811 habían declarado su libertad del yugo español. Atacada a cañonazos y sin acceso a víveres, Cartagena de Indias resistió con coraje hasta que en diciembre fue la toma final. Fue así que el sitio de Morillo le valió a la capital del departamento de Bolívar, al norte de Colombia, su calificativo de Ciudad Heroica.
A pesar del avance de la modernidad, el Distrito Turístico y Cultural de Cartagena de Indias ha sabido salvaguardar su patrimonio histórico y arquitectónico. Su soleado cielo caribeño recibe cada año a cientos de miles de turistas deseosos de conocer su centro histórico, conocido como la Ciudad Amurallada, que fue declarado Patrimonio Nacional de Colombia en 1959 y que recibió el título de Patrimonio Histórico de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en noviembre de 1984.
El clima tropical, que se mantiene entre los 24 y 31 grados centígrados durante todo el año, es el primer aliado de Cartagena de Indias como atractivo turístico, al que se le suman excelentes servicios, monumentos históricos, una urbe moderna, expresiones artísticas, entretenimiento y, no menos importante, playas paradisíacas.
Ni bien se llega al área turística es inevitable el abordaje de decenas de vendedores que ofrecen sombreros, agua, artesanías o palos para selfies. Son bastante insistentes y pueden tornarse molestos, por lo que lo recomendable es ser enfáticos en rechazar las ofertas y, si se decide comprar algo, regatear bastante para obtener un buen precio. Que esto no desanime al visitante, que es mucho más lo que ofrece la ciudad amurallada.
Hay diferentes rutas turísticas por el casco viejo; muchas se pueden hacer en el día —a pie, en carreta o tranvía— aunque para los que desean adentrarse más en la historia del lugar, conviene dedicarle al menos dos días, pues algunos museos pueden requerir medio día de atención.
El Portal de los Dulces es el inmejorable inicio de cualquier recorrido, pues allí se venden los dulces más típicos de la ciudad, incluyendo las panelas y las cocadas en múltiples y coloridas variedades. Originariamente era el Portal de los Esclavos, pues por allí entraban los esclavos que después se venderían en la ciudad. Ingresando por las puertas de la Torre del Reloj está la Plaza de los Coches, donde antiguamente se comercializaban los esclavos negros venidos de África. Tras ese nefasto pasado, hoy es el punto de encuentro de las carretas a caballo que ofrecen una perspectiva diferente del centro. En el medio está la estatua de Pedro de Heredia, fundador de la ciudad.
Si de episodios nefastos se trata, está como testimonio el Palacio de la Inquisición, cuya portada de piedra se luce frente a la antigua Plaza Mayor, hoy dedicada a Simón Bolívar. El edifico alberga el Museo y el Archivo Histórico, piedras angulares de la memoria cartagenera. En la planta baja están las Salas de Inquisición, Derechos Humanos y Convivencia, donde se muestra la forma en que actuaba el Tribunal del Santo Oficio, que perseguía tanto a brujas como a herejes y judíos.
La Plaza de la Aduana en su momento tuvo gran actividad comercial, pues por allí debían pasar todas las mercancías que ingresaban a la ciudad. El monumental edificio que albergó a la Aduana también fue residencia del mismísimo Pedro de Heredia en la época colonial. Actualmente está ocupado por la Alcaldía Mayor de Cartagena y en el medio luce un monumento de mármol en honor a Cristóbal Colón, que se representó acompañado por una mujer indígena y con las tres carabelas: la Niña, la Pinta y la Santa María.
La Plaza de San Pedro Claver contiene a la iglesia del mismo nombre que data del siglo XVII. Su portada está flanqueada por esculturas modernas en fierro que muestran personajes que, por ejemplo, juegan ajedrez. Es también un lugar donde los artesanos muestran sus trabajos.
El Castillo de San Felipe es de los sitios turísticos más famosos de Cartagena. Considerado como la obra más destacada de la ingeniería militar española en América, fue levantado en el siglo XVII. Destaca por su monumental conjunto de murallas, que tiene bases anchas que se angostan cuando toman altura, así como su plaza superior que ofrece vistas de la bahía y su sistema de túneles subterráneos.
Para los amantes de las letras, es ineludible el paso por la que fue casa del Nobel de Literatura colombiano, el escritor y periodista Gabriel García Márquez.
Pero no todo es historia. Las noches son pura diversión a bordo de una chiva (bus) rumbera, que ofrece música y el elíxir colombiano: el aguardiente. Las discotecas de la Calle del Arsenal se amanecen al calor de los ritmos tradicionales del Caribe, mientras que en el mismo centro y sobre las murallas, se impone la Ruta de la Salsa.
Al día siguiente toca playa. Con atractivos hasta a 30 minutos de la ciudad; la ciudad ofrece islas paradisíacas, playas de arenas blancas y aguas turquesas, el paisaje ideal para una vacación y para practicar deportes acuáticos. Esto y más se puede vivir en Cartagena de Indias.






