Después de más de 24 horas de viaje por tierra desde La Paz, el fotógrafo boliviano Salvador Saavedra visitó, por primera vez, una playa. Fue en Coquimbo, municipio al norte de la República de Chile, como parte de su participación en el FOCCO20 (Festival de Fotografía Contemporánea).
El sueño de tocar con sus pies las aguas celestes del océano Pacífico se estaban haciendo realidad pero, más que ello, a Salvador le llamaron la atención unos murales pintados en las calles de la bahía de Guayacán, barrio de Coquimbo. “Unos colores intensos llamaron mi atención, así es que me acerque a la caleta, donde encontré un mural que relataba la historia de Coquimbo —desde la cosmovisión andina, la llegada de foráneos para tener mejores días, la extracción de minerales y el turismo—”, escribe en las memorias que iniciaron este proyecto fotográfico, denominado «No Metal».
En su recorrido por esta región, Salvador muestra las playas de La Herradura, sitio popular para visitantes y bañistas, “donde da gusto desvestirse y zarandear el cuerpo por las aguas cálidas”.
Un panorama distinto se observa a mil metros distancia, en la caleta de Guayacán, donde personas y pelícanos parecen pelear por encontrar a sus presas, para luego prepararlas en las orillas, un trabajo arduo y sacrificado.
El otro espacio es un enorme extractor de metales en medio del mar, “que junto a un aire soberbio transforma el celeste del cielo en negro, de manera desapercibida por los habitantes, pero no para los visitantes”.
“Es curioso y cuesta creer acciones tan contrastantes en un espacio tan pequeño. Además de agua y sal, ¿qué otros elementos llevo conmigo cuando salgo de la playa? ¿Este sabor tan salado que me llega a los pulmones es debido solamente al mar? ¿La gente está consciente de esta realidad compartida?”, se pregunta Salvador, rostros que muestra en esta colección de fotografías.
Fotos: Salvador Saavedra






