¡Barbijos tres capas! ¡Baratitos y reutilizables! Así promociona Reynaldo Luna o Rapito Mix, un payasito, los tapa bocas que junto al grupo Jóvenes en acción comenzaron a fabricar en La Paz ante la imposibilidad de hacer presentaciones públicas por la cuarentena a raíz del COVID-19.
“Los payasitos también tenemos familia y debido a que ya no podemos hacer presentaciones en público decidimos confeccionar barbijos personalizados que además tienen tres capas y que son reutilizables”, promociona Payasito Mix desde su taller en la zona de El Tejar.
Junto a Tati, Liz, Brandon, Remix y Kevin —otros payasitos— Luna elabora estos protectores que cuestan Bs 15 y que son ofrecidos en el portal de Facebook de la tienda Magnate y también en el portal de Rapito Mix.

“Con este nuevo emprendimiento pretendemos ayudar a nuestras familias”, indica el animador. Hay 45 diseños para todos los gustos.
Dentro del grupo de artistas, los animadores infantiles, que podían tener hasta cuatro presentaciones por fin de semana, conforman uno de los sectores más golpeados por la pandemia del COVID-19, pues impide reuniones públicas por miedo al contagio del virus, incluyendo los cumpleaños infantiles.
En Bolivia hay cerca de 5.000 animadores infantiles o payasos que no pueden trabajar por las restricciones por la emergencia sanitaria según Yoel López, presidente de la Federación de Artistas en Recreación y Artes Escénicas La Paz (Farael).
En la sede de gobierno, los animadores infantiles llegan a más de 500. “No fuimos escuchados por el Gobierno al que acudimos para pedir ayuda”, lamentó López.
El gremio, a pesar de la desgracia, se mantiene unido y ofrece a la ciudadanía su alegría característica tras un barbijo, como se ve en este fotoreportaje. Porque nunca está demás pintarse una sonrisa.






