Siempre quise tener un bombo legüero, aquel hecho de corteza de árbol, con cuero repujado de oveja, arito de palo blanco cantor, tientos de cuero crudo torcido y dos palitos para chacarerear. Se le dice bombo legüero porque es tan poderoso que suena a leguas. En mi infancia le saqué jugo al bombo de mi abuelo, pero nunca pude tener uno. Aquella tarde andaba vuelteandopor Cosquín, caminando la peatonal, había pasado una siesta agobiante, el atardecer se venía manso con un heladito de dulce de leche, cuando de pronto la peatonal se estremece con gente en remolinos en torno a un pajpaku que tocaba su bombo y gritaba: ¡¡remate, remate¡¡ Me acerco con mi heladito a dar una chequeada, un joven cara de buena gente, peladito, con barba rala, animoso, con acento salteño grita: ¡se remata el último bombo, único saldo de nuestros bombos “Ninguno es igual”, anímese caballero, ya comienza la puja, sobre la base 1.000 pesos argentinos. Muevo las cejas, el cálculo es fácil, 100 bolivianos de base: “le voy a entrar”, le digo a mi compañera que sonríe. Un señor cara de jubilado porteño y una señora cuarentona pinta de profesora empiezan la puja. El jubilado grita 2.000, la profesora 2.200, la gente late, el peladito anima, da redobles, baila castañeando, me animo y digo: 2.400… Silencio, todos me miran petrificados…Vamos con 2.400 a la una, a las dos… 2.500, grita el jubilado mirándome con rabia… “Ehhh, ya no me da”, dice la profesora rascándose la cabeza. “Es para tu clase, yo te presto 100”, le dice su amiga: ¡¡2.500!!, grita la profesora, el salteño se pone feliz.
Cuento los billetes que tengo, dan 2.000. Mi compañera me dice al oído “tengo 50 dólares para prestarte”, ahhh, súper… ¡¡3.000!!, grito emputante, tácito, seguro. El jubilado trastabillea dos pasos, consulta a su esposa, “por favor un minuto”, pide nervioso, llama por celular; el salteño da más redobles de chacarera sobre el bombito color crema que busca un hogar. —¿Me lo prestas?, le solicito. —¡Claro!, responde con cara de bueno. Lo alzo, es liviano, “no es tan grave trasladarlo”, le digo a mi compañera que empieza a preocuparse. La profesora sigue su camino riéndose con la amiga, la gente espera la decisión, el jubilado cuelga el celular y dice suavito: 3.100, es lo último… Entonces como estocada final grito desde el fondo de mi alma: ¡¡3.200!!… “3.200 a la unaaaaa”, dice el pelado… “3.200 a las dosssss… 3200 a las tresssss… ¡¡se lo lleva el señor de los rulos!!, bravo, bravo”, grita el peladito tocando el bombo como llamando a una asamblea… La gente se va desconcentrando en su rumor, me acerco al salteño.
—Te estas llevando un lindo bombo, cuesta el doble, dice. Debo llevarlo hasta Bolivia. ¿Tienes un estuche? —Claro, te lo doy en 300 pesos, o sea el total da 3.500, dice en salteño. El estuche estaba bien hecho, era negro con dos orejas para poner al bombito de mochila, cuando me lo pongo en la espalda me entra el pánico, genera una joroba incómoda, no se lleva bien con la columna vertebral. Pero ya está, me digo nervioso. De reojo veo al jubilado que se va puteando, peleando con su mujer. — Bueno hermano salteño, acá tienes, son 50 dólares, cabalito…—Uyyy pero… ¿y dónde cambio esto? Acá en Cosquín nadie cambia dólares, qué hacemo?… —Mira, yo toco mañana en el escenario mayor invitado por el Dúo Coplanacu, toco dos temitas, le digo… —¿En el escenario mayor? ¿En el Atahualpa Yupanqui? No puede ser, yo soy primo de uno de los Copla… Le muestro desde mi celular el afiche donde aparecía mi fotito como invitado. —¿Y de aquí a dónde te vas?, pregunta invitándome un mate. A Buenos Aires, tengo que tocar en el Café Vinilo… —¿En Palermo? Yo puedo llevarte el bombo hasta allí, dame lo que tengas … —Te agradezco hermano, nos veamos en 10 días, cerca del Vinilo. — Dale, en la parada del Subte más cercano… Me da su celular, nos watsapeamos, le doy un abrazo y todos mis fondos de 2.000 argentinos, mi mujer dice “eres un loquillo”.
Así fue. Diez días después nos encontramos con Víctor (así se llamaba el amigo), en la parada del subte Plaza Italia, allí estaba con su pajlita y con mi bombo bien cubierto en su estuche negro. Nos abrazamos, tomamos un mate mientras los autos pasaban como ráfaga por avenida Santa Fe. Le di el saldo, nos despedimos con afecto, comienza la caminata con la joroba embarazada hasta el dpto de un pariente. Pues sí. Este bombito ha sido fundamental en la grabación de mi nuevo disco El Papirri 60 Aque sale en físico este 15 de diciembre 2020. Su corazón le ha dado un latido profundo a varias canciones. El disco solo podrá salir si ustedes me apoyan con la adquisición del Combo Papirri, con Bs 70 compras la entrada a un concierto exclusivo para 100 personas vía YouTube, por transmisión oculta que será el 10 de octubre a las 20.00, el monto incluye el nuevo disco que se te hará entrega en diciembre. Contactos al watsap 707 64618. A pujar se dijo.
(*) El Papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta






