Católica e implacable, María I de Inglaterra, María Tudor, María la Sanguinaria o Bloody Mary, ha pasado a la historia por sus intentos de revertir la Reforma inglesa. Sin embargo, en el camino, mandó a quemar a más de 280 protestantes en la hoguera, recoge biteproject.com.
Nacida en Greenwich, Inglaterra, el 18 de marzo de 1518, fue hija de Enrique VIII de Inglaterra y Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos. Su madre fue repudiada cuando su padre se encaprichó con Ana Bolena y renunció a la Iglesia Católica, explica redhistoria.com. Esta separación y el trato recibido por su madre, además del cisma de la Iglesia que se realizaba en el país, le hizo decantarse por el catolicismo.
En 1533, tras la boda de su padre con Ana Bolena, tuvo que renunciar a su título de princesa. Sufrió humillaciones hasta que ejecutaron a Bolena y el rey se casó con Jane Seymour. La nueva reina consiguió que María y su padre se reconciliaran. Con el tiempo nació Eduardo, que subió al trono cuando Enrique VIII murió. Pero Eduardo VI falleció en 1553, subiendo al trono María I.
Fiel al cotolicismo, hizo encarcelar a obispos que profesaban la religión protestante y buscó un pretendiente que tuviera la misma religión: el príncipe Felipe, heredero de la corona española e hijo del emperador Carlos I de España y V de Alemania. La boda tuvo lugar el 25 de julio de 1554 en la Abadía de Westminster.
Tras frustrarse una rebelión, la reina reprimió a los protestantes. Condenó a la hoguera a casi 300 personas, encerró a cientas y persiguió a miles. Su matrimonio y acciones le hicieron acreedora del odio de su pueblo. Murió el 17 de noviembre de 1558 en el palacio de St James. Su deceso evitó que se formara una rebelión aún mayor.






