Tras la muerte viene la vida y eso es lo que simbolizan las pachachas, unas muñecas de yeso que condensan los anhelos de fertilidad, el deseado regalo de la maternidad. Las mismas se pueden adquirir del 1 al 4 de noviembre, en paralelo a la festividad de Todos Santos, y se ofrecen en inmediaciones de la calle Max Paredes en la ciudad de La Paz.
“Las vendo hace más de 30 años y vienen a comprar muchas mujeres que deseen ser madres y aún no lo logran. Estas son las fechas en que los artesanos nos traen las muñecas. Tengo de varios precios, desde Bs 25, y también accesorios para cargarlas, porque lo ideal es llevarla con una para que se cumpla, ya sea en awayo o en cargador”, señala María Poma, una de las vendedoras del lugar, que además ofrece ropa tejida para estas figuras.

Según el Diccionario Panhispánico de Dudas, la palabra “pachacha” se usa en ciertas regiones de Latinoamérica para referirse a algo pequeño. Por otro lado, el antropólogo Édgar Arandia explica que la palabra proviene del aymara y significa “yeso”. “Además, haciendo un análisis lingüístico se refiere a los gemelos o la pareja, es decir hombre y mujer”.
Según esta tradición que se remonta a tiempos precolombinos, en el “despacho” de las almas que visitan en estas fechas se debe llevar a la muñeca al cementerio, cargada como si fuera un bebé de carne y hueso. “Ahí se le busca un padrino que le dé el nombre entre las calaveras, a las que se les rinde culto. Es una búsqueda de la vida, de reencarnar”, dice el antropólogo. Además, el 1 de noviembre a mediodía la muñeca o muñeco debe estar presente en la mesa de Todos Santos. Hay que encenderle una vela y orar para que la fertilidad llegue a quien lo desee.

“Es una ofrenda a la Pachamama porque estamos viviendo el tiempo hembra y tiempos de las vírgenes, que es una veneración a la Pachamama pero desde la mirada judeocristiana (…). Todo empieza en agosto, Supay sale, se abre la tierra y está esperando la semilla en una entropía colectiva. En noviembre cambian las cosas, estas muñecas son parte del Jallupacha, que es fecha para tener bebés, está ligado con el Solsticio de Verano y simboliza la semilla para que las mujeres se embaracen en el anata o Carnaval”, explica Arandia sobre la cosmovisión que engloba este pieza de yeso tallada.
Sin embargo, estos objetos no han escapado a la globalización y también se venden muñecos de goma que tienen mayor durabilidad. Desde luego, esta variedad tiene el sello “Made in China”.

“Hay para todos los gustos, a las señoras de pollera les gusta llevar las más grandes y las ponen en sus atados de awayo para que se haga realidad el deseo”.
La vendedora agrega que, según la información que ha recopilado durante las décadas de venta, estas piezas adquirieron gran popularidad durante la República, ya que las muñecas eran de porcelana, venían de Europa y eran muy caras, por lo que solo las familias privilegiadas las adquirían para sus hijos. “Los artesanos vieron allí la oportunidad de replicar el juguete a precios menores y optaron por el yeso. También vienen coleccionistas de juguetes y hasta niñas con sus mamás a comprar para jugar con ellas”, cuenta la vendedora que ha visto a más de una mujer realizar su sueño de maternidad.






