La Compañía Impresentable, consciente de que la pandemia tenía encerrada a la gente, sailó a las calles con una propuesta para ser vista y oída desde los balcones, las ventanas y los puestos de venta: Alturas para cuatro megáfonos peregrinos. Los actores Bernardo Arancibia, Mariana Requena, Francia Oblitas y Adalid Cotjiri recorrieron con su arte los mercados y vías populares en la obra dirigida por Óscar García.
La idea partió del uso de aerófonos: bocinas, flautas, tarcas y megáfonos. Los actores dan vida a cuatro seres que, cual peregrinos, recorrieron distintas zonas de la ciudad. Están vestidos con los trajes de bioseguridad, elementos apropiados en nuestra cotidianidad, explica Francia Oblitas, integrante del grupo y autora de los textos. Un dibujo de García es la línea, el hilo que une a estos peregrinos, todos diversos, pero en la búsqueda de un camino en común.
Es una obra móvil que contó con el financiamiento del fondo municipal Focuart, y que invita a los vecinos a asomarse hacia la calle para apreciar la propuesta. En estas páginas, las fotografías de Nicole Paredes —que forma parte del equipo con Daniel Mauricio y Martina Villegas (video) y Os Gutiérrez (diseño gráfico) — están acompañadas por fragmentos del texto escrito por Oblitas.
El llamado
— Salga a su ventana, salga a su terraza, salga a su balcón, a la puertita de su casa.
— Salga señora, salga señor, saaaaal, saaaal…. saaaaal yodada, sal yodadaaaa … cocinada, sazonada, antojada.
— “Saaal a la ventana, ponte ahí cómodo y con confianza, como si estuvieras en tu casa.
— “Atento barrio para escuchar esta sonata, esta dulce serenata”.
El encuentro
— Me dieron árboles de la selva que nacieron como yo, savia pura del bosque, patas libres y alón.
— Me dieron granos, semillas y hojas de cedrón son la sangre que se pierde por cada ambición.
La despedida
— Aunque hubiéramos compartido nuestros bienes y hecho amigos, si no somos capaces de reconocer al vecino, no hemos llegado a ningún sitio.
— Aunque hubiera cargado mi mochila, esperado por cada peregrino y leído cada libro, si no tengo memoria de la tierra en la que habito, no he llegado a ningún sitio.






