Sus padres fueron ni más ni menos que Marie Curie (Nobel de Física en 1903 y de Química en 1911) y Pierre Curie (Nobel de Física en 1903). Fue así que desde el seno familiar, el interés por la ciencia despertó en Irène Joliot-Curie, quien con los años descubriría nuevos elementos radiactivos y cambiaría la tabla periódica, permitiendo su uso en la medicina. Y como no podía ser de otra forma, ganó también el Nobel de Química en 1935.
Irène nació en París, el 12 de septiembre de 1897. Desde niña mostró habilidades para las ciencias avanzadas. Por eso, en 1914 ingresó a estudiar Matemáticas y Física a La Sorbona. Durante la Primera Guerra, ella y su madre trabajaron como enfermeras radiológicas de los heridos en batalla, informa el portal mujeresbacanas.com. En ese periodo colaboró en la istalación de unidades de rayos X en hospitales militares.
Cuando terminó la guerra pudo continuar con sus estudios de doctorado. Fue ayudante de su madre en el Instituto del Radio de París y allí conoció a Frédéric Joliot, con quien contrajo nupcias en 1926.
Su aporte a la ciencia es muy valioso: realizó análisis sobre radiactividad natural y artificial, tanto sola como con su esposo. Ambos recibieron el Premio Nobel de Química en 1935 en reconocimiento a su síntesis de nuevos elementos radiactivos. En 1948, junto a otros científicos, fue parte de la creación del primer reactor nuclear francés.
Se afilió al Partido Socialista en 1934 y fue parte del Comité de Vigilancia de Intelectuales Antifascistas, participó de forma activa en la lucha por el desarrollo social e intelectual de las mujeres. Al igual que su madre, Ìrene murió de leucemia a causa de la prolongada exposición a materiales radiactivos.







