El nombre de Michael J. Fox lleva a pensar en el eterno joven de la trilogía de Back to the Future (Volver al futuro) o de la serie de Tv Family Ties (Lazos familiares). Estos papeles lo convirtieron en uno de los actores más reconocidos de la segunda mitad de la década de los años 80. Pero al encontrarse en lo más alto de su carrera fue diagnosticado con la enfermedad de Parkinson, que cambió su mundo.
Michael Andrew Fox nació el 9 de junio de 1961 en Edmonton, Alberta en Canadá. Estudió en la Burnaby Central Secondary School, donde el teatro hoy lleva su nombre. Comenzó a actuar en 1978, con 15 años de edad, en la serie Leo and Me, destacando como una nueva estrella de la televisión de Canadá. El productor Ronald Shedlo se atribuye su descubrimiento, siendo su debut en Estados Unidos en el telefilme Letters from Frank, donde aparece en los créditos como Michael Fox.
El artista pensó en registrar el nombre de Michael Fox como nombre profesional en el Sindicato de Actores de Cine, pero como ya existía, adoptó la inicial de “J” como homenaje al actor Michael J. Pollard.
Debutó en el cine con Midnight Madness en 1980, pero su éxito inmediato fue con la serie Family Tiesen el papel de Alex P. Keaton, rol que obtuvo tras que Matthew Broderick no lo aceptase por estar ocupado. Por este trabajo Fox ganó tres premios Emmy en 1986, 1987 y 1988, y un Globo de Oro en 1989. Mientras filmaba la serie conoció a quien sería su esposa, la actriz Tracy Pollan, quien encarnaba a su novia.
En 1985, mientras el éxito tocaba sus puertas, el director Robert Zemeckis le invitó a encarnar el papel de Marty McFly, en reemplazo de Eric Stoltz, en la película Back to the Future. Las aventuras de Marty McFly junto al Dr. Emmet Brown tuvieron su continuación con dos secuelas, estrenadas en 1989 y en 1990. Esta trilogía lo hizo conocido por varias generaciones.

Dos años después protagonizó a Brantley Foster en The Secret of my Success (El secreto de mi éxito), que fue un éxito de taquilla que a Fox le dio buenas críticas. Justo antes del estreno de Back to the Future Part II, apareció en el filme Casualties of War (Pecados de guerra), un drama bélico de la Guerra de Vietnam que dirigió Brian de Palma. Si bien la película fue un fracaso comercial, la interpretación del soldado raso Max Eriksson le ganó buenas reseñas.
En 1990 mientras trabajaba en la película Doc Hollywood, Michael J. Fox comenzó a sentir los primeros síntomas de la enfermedad de Parkinson, aunque lo atribuyó al cansancio de la filmación. El diagnóstico final se lo darían los médicos un año después. Al conocer su mal se sumergió en el alcoholismo, hasta que decidió buscar ayuda.
Su otro gran trabajo fue en la serie de televisión Spin City que protagonizaría en cuatro temporadas y con la que obtendría un premio Emmy en 2000, tres premios Globos de Oro y dos del Sindicato de Actores. A medida que pasaron los años su enfermedad se fue pronunciando, motivo por el cual su trabajo en el mundo del celuloide fue disminuyendo. En 1996 actuó en The Frighteners, dirigida por Peter Jackson y producida por Zemeckis, y en Mars Attacks!, de Tim Burton. En 1998, decidió hacer pública su enfermedad.
En 2000 creó The Michael J. Fox Foundation, institución dedicada a la investigación del Parkinson, según la revista Forbes dicha institución se ha convertido en el segundo mayor donante en la investigación de este mal en los Estados Unidos. En 2006 Fox dio su apoyo a la candidata Claire McCaskill para el Senado, pues ella estaba a favor de usar las células madre para el tratamiento del Parkinson.
Su arduo y constante trabajo en lo profesional y en buscar un tratamiento para su mal apoyando investigaciones novedosas, lo llevaron a ser nombrado una de las 100 personas “cuyo poder, talento o ejemplo moral está transformando el mundo” en 2007 por la revista Time. Tres años después recibió un doctorado en medicina honoraria por parte del Instituto Karolinska por su aporte a la investigación sobre la enfermedad de Parkinson. En 2012, recibió el grado honorario de doctor en derecho del Instituto de Justicia de Columbia Británica como reconocimiento a sus logros como actor y su compromiso para lograr financiamiento para la investigación de este mal.

En 2002 publicó Lucky man (Un hombre con suerte), libro en que relata los siete primeros años de su negación hasta el momento en que aceptó su enfermedad. En una entrevista, Fox describe su escrito como “un relato divertido, muy personal y magníficamente escrito de lo que es ser un hombre de 30 años a quien le dicen que tiene una enfermedad que sufre uno de 80 años”.
En 2009 publicó Always Looking Up: The adventures of an Incurable Optimist (Siempre mirando hacia arriba: las aventuras de un optimista incurable), que versa sobre la filosofía personal que lo llevó desde sus horas más oscuras hasta convertirse en una persona más feliz al reconocer los dones de la vida.
Un año después sorprendió con A Funny Thing Happened on the Way to the Future: Twists and Turns and Lessons Learned (Algo divertido sucedió en el camino hacia el futuro: giros y vueltas y lecciones aprendidas), donde Fox trata de inspirar a sus lectores a lograr alcanzar sus sueños y cómo recuperarse de las caídas. En 2018, fue diagnosticado de un tumor en la médula espinal que empezó afectar a movilidad y tuvieron que operarlo para evitar complicaciones. El tratamiento y los efectos secundarios afectaron sus capacidades cognitivas.
En noviembre de 2020 presentó su cuarto libro de memorias, No Time Like The Future: An Optimist Considers Mortality (No hay tiempo como el futuro: Un optimista considera la mortalidad), donde el actor comparte historias personales, observaciones sobre la enfermedad y la salud, el envejecimiento, la fuerza de la familia y los amigos, y cómo las percepciones sobre el tiempo afectan la forma en que se aborda la mortalidad. En dicha presentación anunció por segunda vez su retiro de la actuación: “Hay un tiempo para todo, y mi tiempo de trabajar 12 horas al día y memorizar siete páginas del guion ha quedado en el pasado”. “Al menos por ahora entro en un segundo retiro. Eso podría cambiar, porque todo cambia. Pero si esto es el final de mi carrera como actor, que así sea”.
El 9 de junio cumplió 60 años y han pasado 30 desde que le diagnosticaron su enfermedad. No se puede asegurar si Michael J. Fox cumplirá con su retiro anunciado, pero nadie puede negar que desde que el Parkinson llegó, el papel de su vida lo ha interpretado con la dignidad de un ganador.







