Retratista de culturas. Así es como Nacho Marlats (1983), fotógrafo documental de viajes, se bautiza. “Si tuviera que definir mi fotografía, diría que tiene que ver con la gente y con sus entornos culturales. Intento retratar lo que es interesante visualmente, priorizo contar historias que son fotogénicas, contar historias desde el lenguaje visual. Siempre hay historias, pero si para mí desde lo visual no son atractivas, las descarto”.
Antes de pasar a este lenguaje, Marlats —nacido en Argentina, pero residente en Colombia— estuvo cerca, durante varios años, de la expresión escrita. Estudió Comunicación Social, egresó de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Sin embargo, el impulso nómada lo llevó a alejarse de esta profesión. Luego de trabajar en periodismo escrito y vivir en varios lados, entre ellos Brasil y Nueva Zelanda, se dio cuenta de que necesitaba un lenguaje más universal al cual dedicarse.
Hasta 2014 trabajó como fotoperiodista de la mano de la fotografía documental. “La reportería gráfica está más relacionada con la noticia, con las cosas de la actualidad y la coyuntura; en cambio, la fotografía documental lleva a crear proyectos a mediano plazo con un contacto con el ‘objeto de estudio’, por decirlo de alguna forma”, cuenta.
Fue así que aquel afán por generar contacto con el otro lo llevó a forjar un concepto propio sobre el lenguaje visual y una técnica singular. Alejarse de las corrientes establecidas y de los espacios cómodos se convirtió en su manera de labrar su propuesta, pero sobre todo en la forma de ahondar en la particularidad que hace de cada cultura una singularidad.
“Hoy por hoy la fotografía no trata tanto sobre las fotos, sino sobre los temas. Yo no voy por esa corriente, soy en ese sentido más clásico. Me gusta hacer fotos potentes y que hablen por sí mismas; no condicionar al espectador con el pie de foto. El lenguaje fotográfico es uno de los lenguajes más instantáneos, no vale la pena encasillarlo en un género”.
La fotografía, empero, reviste su verdadera pasión: el viaje. “Me considero 51% viajero, 49% fotógrafo. Si soy fotógrafo de viajes es porque viajar me gusta mucho, no puedo quedarme quieto. La fotografía es una especie de complemento. Tengo más años de viajero —50 países conocidos— que de fotógrafo. Cuando hago fotografías suelo hacer viajes largos, para mí la fotografía encaja dentro de lo que es una experiencia de vida, una especie de excusa para conocer personas y tener vínculos con las personas y culturas”.
El retrato de Iberoamérica
Su fotografía recorre el mismo camino que su ideología, yendo a contrapelo de las nomenclaturas. “No me gusta la denominación de la fotografía de viajes porque como género, la única pauta que te da es que se hace en viajes. Hay mucho detrás. Dentro de ese abanico tan grande, me considero un retratista de culturas: para mí la presencia humana en la foto es fundamental. De vez en cuando me permito hacer fotos de paisajes o de arquitectura”.
Marlats visitó Bolivia por vez primera en 2006. “Me encantó. Siempre dije que era el país donde no había vivido que más disfruto de ir”. Una década más tarde, Los Fotonautas, la comunidad fotográfica creada por Marlats, se instaló en el país, siendo hoy “después de Colombia, el segundo lugar del mundo con más fotonautas, principalmente en Santa Cruz y La Paz y desde hace dos años El Alto”.
Los Fotonautas nacieron en 2015 en Colombia, luego de la llegada de Marlats a Medellín. Creó “Fotografiando Medellín”, que consistía en salidas gratuitas en diferentes partes de la ciudad. A ello le siguió Los Fotonautas, “una propuesta más académica, orientada a gente que quiere aprender sobre fotografía”.
En 2016 se llevó a cabo la primera edición de la FotoNaratón: una jornada en América Latina en la que, bajo la supervisión de un coordinador local (en Bolivia lo dirige Rosmery Chuquimia, de Amta Café), grupos de personas se reunían en las distintas ciudades para sacar fotos y luego participan de un concurso.
Desde 2017, la comunidad se ha extendido. Marlats y los inscritos empiezan a hacer viajes fotográficos por el mundo, sobre todo dentro de América Latina, donde también participan Argentina y Cuba. Para los viajeros, luego de la extensa pausa provocada por la pandemia del COVID19 , los próximos destinos, en los meses venideros, son Cuba, India y Egipto.
Combinar ambas prácticas es su forma de moverse y de alejarse de todo aquello que está explícito, nombrado y encasillado, y acercarse a los espacios, sitios y lugares donde se puede ahondar en lo particular. Niños de una colonia menonita en la pampa argentina; el interior de las casas de juncos en la isla de los Uros en el lago Titicaca peruano; hombres de la casta más baja del hinduismo llevando un cuerpo para que sea cremado públicamente a orillas de las aguas sagradas del río Ganges son algunas de las capturas que surgieron en estos viajes, y son, sobre todo, el retazo que retrata una vasta cultura.







