La circunstancia de encontrar por azar, casualidad o tropezón algo que no se buscaba es para la artista Alcira Angelo (1996) motivo de reflexión, cuestionamiento y construcción teórica en su obra Errr, que se expone hasta el 22 de octubre en Persona Casa Galería, calle Alfredo Ascarrunz #2592, en la zona de Sopocachi. La muestra fotográfica, que surgió junto a la residencia para artistas Materia Gris, incorpora el error como una virtud del proceso creativo y plantea diversas posibilidades materiales de soporte, combinando imágenes y poesía visual en las paredes.
“Por las tardes me la he pasado en pura pipa Chilum/ viendo pájaros volar sobre edificios fluorescentes/ diafragmando el paseo de las nubes/ sobre mis pupilas dilatadas/ fabricando té chai/ vertiéndola en mi taza de porcelana barata/ De nuevo los insectos nadan en el concreto/ Es el mayo apocalíptico”, dice uno de los poemas que precede y antecede las imágenes de los cuerpos desnudos que juegan con la luz y los tonos blanco y negro. El poema y las fotos que lo encierran, como sucede con el resto de la obra, nacen también por azar, casualidad, tropezón o, en palabras de la propia artista, por “serendipia”.
“Yo me encontraba leyendo una revista que le hicieron a Borges en Letras Libres. Él mencionaba su amor a las erratas y por qué son su única esperanza. Me pareció muy interesante cómo Borges tiene este amor, favoritismo y devoción hacia ellas, cuando por lo usual ocurre lo contrario: las detestamos”, cuenta Angelo que, a partir de esa lectura, decide conversar con la cotidianidad y sus deslices. “Errr es una oda al error en el día a día”.
A Jorge Luis Borges le siguieron otros pensadores y artistas que impulsaron la propuesta y la hicieron sólida. Luego de leer la entrevista del escritor argentino, Angelo decidió adentrarse en las teorías del error. “Me sumergí en obras de diferentes autores para poder entenderlo más. Encontré fotógrafos que desarrollan ideas al respecto. Lásló Moholy-Nagy, por ejemplo, plantea toda una idea sobre la sombra y el miedo de que ésta aparezca en la foto”, comenta. Historiadores como Clément Chéroux, filósofos como Byung-Chul, cineastas como Georges Méliès también formaron parte de este corpus.
De este bagaje surgió un veredicto: “Errar es humano”, dice convencida. “Es una frase con mucho peso. El humano tiene la magia de poder percibir el error. El error no es la antítesis de lo correcto. Me parece interesante poder desprenderse de la mirada obsesiva sobre lo pulido, lo perfecto y lo correcto. Dejar de lado el tecnicismo y empezar a construir imágenes errantes”.

La imagen como medio
Los poemas y las fotografías de la exposición están marcados por la contemplación del tiempo, por el presente y por su momento capturable una sola vez. Así, el error tiene que ver con un gesto de sinceridad.
“Siento que las imágenes presentadas en este proyecto corresponden a ello y responden a una serendipia de la casualidad del momento, del instante y de una construcción de sí mismas, son escenarios en los cuales yo estuve muy presente. Me gusta mostrar imágenes honestas y sinceras de lugares, de momentos y de personas. Son situaciones que yo he vivido, de las que me gustó formar parte. Hay errores de la casualidad y errores pensados como detalles sugestivos”.
La fotografía, como medio de expresión, llegó a la vida de Angelo de forma casual y espontánea. “Siento que no la escogí, sino al revés. Yo me encontraba en el último año de colegio y recuerdo que patinaba mucho. Empecé dibujando a mis amigos patinando. Pensé que era necesario filmarnos haciendo esto y registrar mis tardes en el parque. Fue ahí cuando decidí pasar clases. Fue el primer click: aprendí a hacer fotografía para cine”.
Poco a poco se fue inclinando por la fotografía fija hasta acomodarse en la imagen trabajada desde distintos soportes, todos ellos en permanente diálogo.
“Empiezo a hacer fotografías de autorretratos, de lo cotidiano, de mis amigos. Con el paso del tiempo van formando parte de mi mapa visual, que hoy se compone de la poesía visual. Diría que mi medio es, en general, la imagen. Tanto lo que escribo, como las fotografías, son imágenes. Dentro de la poesía está el lenguaje y escritura visual. En mi obra conversan de una forma muy espontánea sobre la cotidianidad. Siento que todo está influenciado de todo. La escritura es libre, hecha de una sola vez, de un solo momento. Las dos formas se construyen como procesos visuales”.

Un camino de erratas
Angelo culminó, en 2020, la carrera de Comunicación en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Participó en exposiciones colectivas y sus fotografías han sido publicadas en revistas como Metro Magazine, Jiwaki (Bolivia), Cenizxs (Perú), Plástico (México), A MAZE (Alemania).
La artista fue ganadora en la categoría Mejor Fotografía en el Premio Plurinacional Eduardo Abaroa en 2017 y en 2018. También fue parte del proyecto Tejiendo Historiasdel Museo Nacional de Arte (Bolivia) en 2018, de la residencia Ojo de Pez por parte de la Fundación CineNómada para las Artes, del proyecto SACO Festival de Arte Contemporáneo en Antofagasta (Chile) en 2019.
En aquel camino, el error —hoy tema principal de su muestra— se convirtió en su mayor herramienta.
“El error, dentro del proceso creativo, es importantísimo. Es un elemento que estimula de una forma potente, llega a destapar ciertas formas de ver. Estamos tan bombardeados por la idea de la calidad, de la imagen pulida, de la imagen bien hecha, de la cámara con la mejor calidad, del celular con buena imagen. Hay un aborrecimiento hacia lo erróneo. El error permite construir. Uno tiene que ser recursivo. No estoy buscando retratar la realidad fiel, sino solo estoy intentando captar el momento. El error permite la experimentación”, agrega.
En Errr, las palabras y las imágenes se vislumbran naturales y honestas, como aquella imagen del espejo en el baño, dejando toda sugerencia e interpretación en el reflejo mismo.
O como aquel poema íntimo que dice: “Tengo hormigas en la cocina que se llevan lo único que queda de mí/ migas/ migas/ migas/ migas/ que he derramado para que no me olviden/ para que encuentren mi cadáver/ pero ellas se llevan mi rastro/ para tomar su tecito en compañía/ y me arrastran a las profundidades/ donde pertenezco con los demás/ y de ahí soy/ abono”.







