Conocí a Elvira Espejo mientras ella cantaba con una inolvidable voz aguda, la voz desnuda de un cántaro muy antiguo cuyas ondas de agua circulares son tan solo el reflejo, tan solo el espejo, de mundos más profundos contemporáneos a los nuestros. La belleza del arte verbal aymara expresa una sensibilidad de cuño colectivo cuya poética no solo es un arte de la lengua, por sí sola, sino el tejido amplio de un lenguaje estructurado con funciones muy concretas: construir las casas, orientar la vida pastoril, aconsejar en la cotidianidad y sobre todo insuflar los alientos: sami sami.
Vivimos en una época en donde nos falta el aire. Esmog, virus y depresión son tan solo síntomas de un desaliento que tiende a permearlo todo. Los alientos, sami sami, son cantos y ánimos que emergen de una relación armónica, aunque no idílica, con los cerros, los vientos y el conjunto bio-espiritual de la madre tierra. El lector de Kirki Qhañi / Petaca de las poéticas andinas, recibirá un regalo de alientos a la vez que de palabras mayores, palabras sapienciales que forman parte de contextos culturales traducidos con sencillez y generosidad por Elvira Espejo. 5938.
La palabra de la abuela, su palabra más íntima, es la que esta artista e investigadora tradicional aymara comienza por compartirnos. En las historias y cantos se vislumbra el calendario ceremonial andino que marca los ciclos de la tierra y de las comunidades que se derivan de ella. Las poéticas de la memoria, comenzando por la de la abuela Gregoria Mamani Sirqi, están contenidas en la imagen de la petaca. Desde su interior Espejo nos comparte poéticas rituales como las de pastoras y pastores que arreaban las piedras, los actos fundacionales del Inca, la peregrinación a los cerros, los alientos de la reproducción para los camélidos, en suma, un camino infinito puylu puluy puluy puluy.
El samio aliento de la minka respira en Kirki Qhañi. La Pacha o pluriverso hace brillar el pensamiento y las labores a modo de minka: reciprocidad, solidaridad, intercambio.
Jumas naya layku Nayasay jumas layku Mapitay irpasiñani Sami sami sami
Ustedes por mí Y yo por ustedes Nos sobrellevaremos Alientos, alientos, alientos
La voz del intenso trabajo colectivo que ha hecho célebres a la mujer y el hombre de los Andes, también llama a dar cuatro vueltas por el lugar de los descansos: Sirkuy Sirkuy. Se trata de una voz sapiencial que los lectores están llamados a resignificar sin desconocer los valores culturales intrínsecos del mundo aymara. El aliento sami se ofrece entonces como un equilibrio dinámico entre lo activo y lo pasivo, entre el hacer y el descansar adecuadamente, un conocimiento básico olvidado hoy debido al incesante fragor de una modernidad desconectada y sobrepuesta a los ciclos de la tierra.

La ancestralidad de Kirki Qhañi es futural, actual y contextual a la vez que reconoce pérdidas de cantos y ritualidades que procura restablecer a través de su recuento. La futuralidad de la poética ética y estética de Elvira Espejo es, como la de las actuales oralituras, una forma de resignificar los tejidos sociales sin perder los hilos, ni alterar las matrices básicas.
Elvira Espejo es una traductora entre culturas capaz de hacernos ver, pensar y sobre todo sentir. El carácter multimedial de su obra nunca se completa en sí mismo, siempre es un llamado a lo colectivo a la vez que un llamado a escuchar, texturar, entretejer miradas. Su obra de sami colectivo es una propuesta sentipensante en donde la oralidad, la escritura literaria alfabética y las grafías comunitarias, como el tejido, se combinan y confluyen en lo que he llamado oralitegrafías para referirme a la producción multimodal de algunos escritores indígenas actuales.
Kirki Qhañies un llamado a la construcción de casas y lugares desde donde podamos conversar y converger, preservando nuestras diferencias aunque con horizontes en común. Así como el ave chiru chiru, a quien se insta a construir en la parte más alta del barranco, desde donde pueda tener una visión de conjunto para protegerse de los depredadores, aquellos incapaces de construir paredes de adobes de azúcar, de recibir los cantos de las abuelas, crear con piedras pesadas, o hilos livianos, y respetar el baile de Chinchilla.
Las poéticas rituales de Kirki Qhañi, petaca que contiene agua limpia de las acequias y de los ríos profundos del cielo y de la tierra, son frutos de un cultivo ancestral y futuro, un aporte sensible al tejido complejo de nuestros mundos, para estar siempre creciendo como el árbol del molle:
Plantada y plantada está muy bien plantada
*Miguel Rocha Vivas es investigador de la Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia. Con este texto introduce la lectura de ‘Kirki Qhañi. Petaca de las poéticas andinas’ (Editorial El Cuervo), de Elvira Espejo Ayca, libro que se presentará el 16 de febrero a las 11.00 en el Salón de Ciencias Sociales de la UPEA (Zona Villa Esperanza, El Alto).







