Es vecino del centro histórico cruceño y sus instalaciones cobijan de forma permanente el legado del maestro Marcelo Callaú; el escultor que navegó por maderas y torsos. Protege la biblioteca personal de Isaac Sandoval Rodríguez; hoy una biblioteca pública con 15.000 títulos. Expone en sus salas itinerantes cuadros en óleo que recuerdan tradiciones, pero la cultura escapa de sus paredes, va más allá en el CCP o Centro de la Cultura Plurinacional de Santa Cruz.
“Hay que encontrar otros caminos para llegar a la gente. Ese viejo modelo de museo o archivo ya no funciona. Los centros culturales en todo el mundo están cambiando, se están redefiniendo para acercarse a más personas”, menciona a ESCAPE Edson Hurtado, director del Centro de la Cultura Plurinacional de Santa Cruz.

Democratizar la cultura —estar al alcance de todos— es un concepto que aún busca la mejor vía para potenciar y acceder a la cultura de acá y la de allá. Son varios los caminos elegidos; visitar comunidades y municipios con propuestas interculturales, recibir a los artistas locales en las salas antes ocupadas únicamente por artistas de renombre, o también realizar intervenciones y actividades en las calles. Esto permite llegar a aquellos que no tienen la posibilidad de visitar, en el caso de CCP, un espacio ubicado en la calle René Moreno, a tres cuadras de la plaza principal 24 de Septiembre.
“Estamos profundizando nuestras itinerancias; una actividad que traspasa las cuatro paredes del centro y donde compartimos la producción artística que tenemos con otros lugares y que permite además reunirse con la producción artística del lugar. De esa manera generamos un diálogo y tendemos puentes con los artistas y gestores culturales para que también puedan exponer en estas salas. Este año tenemos programadas itinerancias CCP Tunante en Cochabamba, Tarija, Guayaramerín, Buenavista, El Torno y Vallegrande”, menciona Hurtado. Santa Cruz vive hace unos años un despegue cultural con mayor cantidad de jóvenes involucrados en artes escénicas, pinturas, esculturas: “No solo es desarrollo económico, sino también desarrollo cultural. Y tenemos una misión importante: descentralizar la cultura en Santa Cruz, y la única manera de hacerlo es salir de la zona de confort”.

El trabajo salió del centro histórico cruceño y aterrizó en la comunidad indígena urbana Vallecito II, ubicada en la zona Norte en el kilómetro 9 y medio. “En ese barrio viven principalmente migrantes indígenas de tierras bajas, quienes realizan artesanías, tejidos, comidas típicas y tienen sus productos culturales”. En el barrio hay vecinos guarayos, guaraníes, chiquitanos, yuracarés y mojeños.
Cerca de 30 niños pintaron el suelo con colores llamativos, unos arcos de fútbol mientras otros pintaron flores y ayudaron con la intervención del parque. Otros miraron con asombro los murales que pintaron los artistas plásticos Jhoana Mayta, Miguel Vargas y Marcelo Arroyo en algunas paredes de las casas con motivos tradicionales de las distintas naciones de tierras bajas.
“Por un lado, hemos apoyado para que el barrio sea más amigable, un barrio más reconocible, pero además la intervención apoya al circuito y cadena económica del lugar, y nos permite acercar la gestión cultural a otros espacios”. El objetivo con estas intervenciones es dinamizar el barrio mostrando sus productos culturales identificados a través de mapeos.
De Vallecito II a Tarija, o de Guayaramerín a las salas del CCP que rendirán homenajes a Ciro Paz, Roberto Valcárcel, Gladys Moreno y Rubén Poma —el conductor de televisión que mostró toda Bolivia en la época de los años 70 y 80— son lugares vivos de cultura.
Los museos continuarán guardando los tesoros de la humanidad, transformándose en lugares de fácil acceso para todos. Y la cultura continuará traspasando sus paredes.







