Todo comenzó en 2007, cuando una noche Claudia Oporto se soñó haciendo carteras. Ella trabajaba en publicidad, tenía un buen cargo, buen sueldo y más de cien personas a su cargo. Sin embargo, no era feliz. Así que tras ese sueño, aprovechando que había estudiado Diseño con una mención en Gráfica —algo que le ayudó a entender que toda su creatividad y su estética debían ser funcionales—, renunció a su trabajo y dio vida a su emprendimiento.
Así nació la marca Claudia Oporto Accesorios Extraordinarios. Como la gente reconocía su trabajo por su nombre, decidió mantenerlo para su marca y añadir Accesorios Extraordinarios. “Lo que hacemos en esta casa es especial, único, con muchísimo trabajo de embellecimiento; cada uno de nuestros productos tiene detalles que no los hace ninguna marca que conozca en este país, y muy pocas en el planeta. Los accesorios son hechos a mano y tienen detalles como hilos plateados bordados, brillos, misturas, brillantes, entre otros”.
La inspiración para los accesorios le llegó mientras dibujaba bosquejos, comprometida con “preservar la herencia de colores y tejidos que tenemos en Bolivia”. Oporto resalta que hace 14 años nadie trabajaba esta idea, pero que actualmente, y por fortuna, la convicción de salvaguardar la cultura boliviana se ha expandido.
Cuando comenzó este oficio desconocía cómo hacer bolsos y accesorios, por lo que dependía de productores que no la entendían o que no tenían el conocimiento para hacer accesorios de calidad. Por esa razón, se fue hasta Asia. Por más de cuatro años vivió en Vietnam, segundo país después de China donde se producen todas las marcas de alta gama de bolsos y accesorios de diseñadores europeos y norteamericanos. Allí trabajó en una fábrica que producía 2 millones de bolsos al año. Para ella, el haber adquirido esa experiencia y expertise fueron invaluables para ofrecer una calidad premium a sus clientes y, fundamentalmente, no depender de otros para desarrollar sus diseños. “Una debe saber del oficio para convertir en un objeto lo que está en un dibujo”.
Su marca incursionó en todo tipo de accesorios, desde los bolsos más lujosos, con cueros de alta calidad y herrajes importados, hasta accesorios cotidianos: billeteras, estuches, monederos, tarjeteros, llaveros, además de accesorios corporativos con distintivos personalizados para empresas y una línea masiva de bajo costo para supermercados o tiendas tipo franquicia.
Las piezas están hechas con cuero genuino. A pesar de que este material es tan polémico actualmente, el principio de trabajar con él reside en su durabilidad, lo que contribuye precisamente a que las personas compren menos y mejor, sobre todo menos basura como el poliuretano, que es básicamente plástico. Ella asegura que la industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta, pero que a raíz de la pandemia está promoviendo no solo industrias más limpias, sino también que la gente sepa desde cómo se hacen sus productos y qué materia prima se usa, hasta cuál es la dimensión de desperdicio y contaminación de marcas de moda rápida. “Esto nos lleva a ser consumidores más conscientes, y propicia una tremenda oportunidad para las marcas locales, además de la decisión, en general, de liderar marcas que la gente desee comprar por su compromiso con su comunidad y el planeta”.
Freddy Chinche Alejo, o don Freddy, como ella lo llama, es la persona con quien trabaja como personal fijo. “Él se debe llevar gran parte del crédito porque es una persona estupenda, como profesional y como persona”, remarca Oporto. Ella trabaja también con productores sobre todo de Cochabamba, ya que allí se tiene mano de obra magnífica por su historia con Manaco.
Oporto recuerda el día en que uno de sus bolsos fue seleccionado para exhibirse en un espacio de honor en una feria en Nueva York. Señala que éste tenía unas esferas de aguayo con esponja que sobresalían de la cartera, que habían llamado la atención de un niño, quien le preguntó a su mamá para qué servían y ella respondió: “Para jugar con tus ojos, cariño”. “Esa ha sido la vez que más identificada me he sentido con la explicación sobre mis diseños”, concluye Oporto, con la certeza de esta afirmación que suena entrecortada por la emoción retrotraída.







