Los primeros inmigrantes japoneses arribaron a Bolivia en 1899 esperanzados en una vida mejor, logrando establecerse con mucha tenacidad, solidaridad mutua, trabajo y honestidad. En 1922, con gran visión, crearon la Sociedad Japonesa de La Paz, que al correr de los años se convirtió en una institución con gran fortaleza y liderazgo trascendiendo en el tiempo”, dijo Carmen Hada, presidenta del Comité Conmemorativo de los 100 años de la Sociedad Japonesa de La Paz, haciendo alusión a la historia de esta institución en su discurso pronunciado durante la apertura de la celebración anual que tendrá este acontecimiento.
La Sociedad Japonesa de La Paz se fundó el 11 de junio de 1922 con el objetivo de promover y fomentar la unión entre socios y ciudadanos de origen japonés, así como el de confraternizar con personas individuales o colectivas de cualquier nacionalidad, resalta Hada. 31 miembros japoneses se reunieron en el salón principal del domicilio de Tomás Tsunejiro Yamamoto y decidieron fundar la Sociedad Japonesa de La Paz. Su primer presidente fue Eduardo Yoshinori Yoshida.
Debido a la Segunda Guerra Mundial esta institución tuvo que cerrar temporalmente sus puertas desde abril de 1945 hasta marzo de 1952. Considerando ese periodo de cierre hasta la fecha se han conformado 93 directorios, ya que el periodo de gestión es anual y la elección se realiza en la asamblea ordinaria con la participación de la mayoría de los socios.
La primera actividad hito de esta institución fue en su quinto aniversario (agosto de 1927) cuando se realizó el primer Undokai (festival deportivo). Este certamen, que todavía se lleva a cabo en la actualidad, tiene 95 años, es la actividad más antigua. En esa oportunidad hubo fuegos artificiales, prensa, invitados especiales como el Alcalde, además de la participación de más de 170 personas. Ocho años más tarde, en 1935, se conformó el Club Japonés de Tenis, integrado por más de 30 miembros, quienes participaron en torneos en La Paz.
Las actividades comerciales eran importantes al inicio, se contaba con 15 negocios de japoneses en el importante centro comercial de La Paz, como son las calles Comercio y Potosí. Entre los principales negocios estaban la Casa Komori, la Casa Ochiay y la Fábrica de camisas “Salida del Sol”. “Estas empresas también tuvieron un cierre temporal debido a la guerra”, recordó Hada.
En la posguerra, nuevamente con mucho esfuerzo, se reabren los negocios y en la década de los años 60 se construye el pabellón japonés en la Ciudad del Niño, el mausoleo en el Cementerio General y se construye el edificio de la Sociedad Japonesa de La Paz en la calle Batallón Colorados.
En 1975 se construye el Jardín Japonés, ubicado en la avenida Ballivián y calle 8 de Calacoto, y es donado a la ciudad de La Paz como agradecimiento a la acogida de los inmigrantes japoneses.
Desde 1981 se realizan los concursos de karaoke y en 1996 se inicia el Bon Odori (danza tradicional japonesa), y desde 2005, el festival Omatsuri.
La Sociedad Japonesa de La Paz ha tenido un rol muy importante para la llegada de las migraciones a las colonias en Santa Cruz. En 1954 llegan los primeros colonos de Okinawa a la Colonia Uruma y posteriormente el grupo de la Hacienda Nishikawa, ambos en Santa Cruz. Al tratarse de una institución que aglutinaba a los japoneses, se constituía en un espacio que no solamente servía para confraternizar, sino también como instancia de relacionamiento con autoridades gubernamentales y gestión de trámites para los inmigrantes.
“Deseo manifestar que nos sentimos muy orgullosos de haber alcanzado los objetivos para los que fue creada nuestra institución, promoviendo y fomentando la unión de la comunidad japonesa, profundizando la relación amistosa con la población boliviana, en especial con la paceña”, expresó la directora del Comité Conmemorativo.
El legado histórico de los antepasados japones, “lleno de valores como coraje, entereza y cooperación solidaria, manteniendo los principios de trabajo y honestidad, muestra a las nuevas generaciones un camino para consolidar el puente de amistad con la ciudad de La Paz”, agregó.
Es así que esta institución ha fortalecido los sueños que tuvieron en su tiempo los que llegaron con esperanzas a Bolivia, permitiendo que las nuevas generaciones puedan construir un nuevo legado “hacia otros 100 años de nuestra querida Sociedad Japonesa de La Paz”, concluyó.
PROGRAMA DE ACTIVIDADES
— MAYO
Demostración de una gran variedad de artes marciales (plaza Tejada Sorzano, Miraflores).
— AGOSTO
Concurso de voladores japoneses y demostración de bailes típicos.
— OCTUBRE
Exposición de arte japonés.
— JULIO
Desfile de kimonos, ceremonia del té, Iaido (arte marcial), wadaiko (show de tambores) y cine japonés.
— SEPTIEMBRE
Festival Omatsuri y exposición de fotos antiguas sobre la historia de la institución.
— NOVIEMBRE
Festival Bon Odori.







