MAMÁS ARTISTAS
Con la obra Still Medea, de Diego Aramburo, la actriz y teatrista Patricia García celebró en 2021 sus 25 años de carrera, un camino marcado por la maternidad: desde colgar en lo alto del Teatro Municipal con cinco meses de embarazo hasta el arribo de Yago (8 años) y Aitor (2), sus compañeritos de tablas.
“Mi primer hijo me hizo tener curiosidad por el teatro para niños, que hasta entonces no tenía en mis planes, así como las creaciones para niños, como un proyecto de cuentos ilustrados —expone “Pati”, como la llaman sus amigos— Me ha generado muchas curiosidades artísticas el tener una guagua porque me ha puesto en contacto con arte para niños, que es maravilloso, y ha refrescado mis referentes porque me ha llevado a cuentos infantiles y otras cosas que había olvidado. La maternidad me reconectó con mi yo niña”.

La llegada de los dos pequeños ha generado una comunidad muy especial en torno a esta familia. Los teatristas y trabajadores culturales conocen a Yago y Aitor y siempre están preguntando por ellos o ayudando a Patricia. “La maternidad me ha hecho trabajar mucho sobre mí. Sobre la Pati mamá. Y obras como Still Medea son fruto también de mis maternidades, que si bien han sido muy bellas, mis embarazos han sido muy dolorosos. También trabajé, por ejemplo, un videoarte en que se me veía como el personaje Patman —con traje de Batman— llevando al niño al colegio mientras todos me veían”.
La lactancia antes de entrar a escena y tener a la niñera en el camerino son parte de este trayecto en que la maternidad está involucrada en el proceso artístico. “Estoy en una etapa en que soy Pati mamá y no hay, no hay manera de que eso no esté impregnado en mis talleres y en mis obras”.
A pesar de que son pequeños, Yago y Aitor ya son conscientes de que su mamá es actriz. “Mis dos hijos hacen la voz de Batman perfecta porque me han visto tanto ensayar el Patman”. Y desde un inicio, ambos han formado parte de las obras de mamá. “Yago, yendo a ver la obra donde él ha puesto su voz, en la mitad gritó: ‘Soy yo, soy yo’. Y mi hijo pequeñito ha participado en el videoarte Solón, es una de las figuras importantes ahí. Él se ve en el video y dice: ‘Estoy ahí, soy yo con mi mamá’. En ese tiempo, por ejemplo, él extrañaba a la gente del rodaje, me preguntaba por ellos como que fueran familiares”.

Imágenes inolvidables ha dejado Pati en sus compañeros en esta faceta. Cuando hacía el personaje de Patman, Pati recién había dado a luz, por lo que para amamantar a su bebé solo se sacaba una parte del traje, así que quienes pasaban entre bastidores podían ver literalmente a Batman amamantando. Y sus estudiantes también se han encariñado tanto con los bebés, que los cargaban mientras Pati hacía alguna indicación. Y ya más grande, Yago se sabía tan de memoria las obras que le hacía notar a su mamá cuando se había equivocado en algo.
Como artista y madre, Pati tiene muy claro lo que desea en el futuro de sus hijos: libertad. “No quiero llevarles por obligación a hacer arte, y también tengo muy claro que, en el caso de que ellos se dediquen a esto, no quiero ser como la sombra y que ellos sientan que están debajo. Espero que ellos decidan. Eso sí, van a ser chicos que verán el mundo diferente porque al crecer han tenido contacto con el arte, no solo teatro, pues mi padre es pintor y yo trabajo en cosas de música. Mi hijo mayor quiere tocar piano y pasa clases de teatro. Ya me ha pasado que en la reunión del colegio me digan: ‘señora, su hijo ya ha dirigido una obra y tiene ocho años’. Para nada lo presiono, siempre le pregunto si quiere ir”.
Mientras, los pequeños ya han actuado en un montón de obras, Yago incluso ha sido invitado a ser “crítico” de obras infantiles del Fitaz. “No me hago lío si se hacen artistas. Les ayudaré en lo que esté en mis manos y les dejaré que sigan su camino. Estoy muy orgullosa de la familia libre que he conformado y creo que somos afortunados”.







