MAMÁS ARTISTAS
Es agosto de 2011 en el Teatro Michael Donahue del colegio Calvert de La Paz. En el escenario luce su arte la bailarina y coreógrafa Truddy Murillo. La obra de danza contemporánea, dirigida por Sylvia Fernández, se llama Deseo y en una de sus partes se refiere a la maternidad. El público se sorprende porque bajo los reflectores aparece una figura poco frecuente: una bailarina embarazada.
Y es que Truddy ha llevado con danza la maternidad y ahora que dirige su propia escuela y compañía, Mandala, es una mamá que baila. “Ha sido un cambio total, lleno de emociones y retos. Sobre todo ha crecido mi sensibilidad, me ha permitido estar más presente y a la vez bailando, con mis hijos en cada momento. Te partes y bailas con sus corazones. Y ha sido una carrera, porque te vuelves multifacética: estás partida, invencible, eres un pulpo feliz”, cuenta sacándose tiempo de sus ensayos, pues tiene una presentación en puertas. Le acompañan sus hijos: Agustín (10), Mateo (7) y Lara (3).

Mandala ha presentado a lo largo de su existencia diferentes obras en que se destaca el compromiso social y se lleva en alto la vida y enseñanza de personajes como la premio Nobel de la Paz Malala, el rey del cine mudo Charles Chaplin y la pintora mexicana Frida Kahlo. Ser madre ha impulsado su visión sobre el arte.
“Con más pasión y entrega, me siento más conectada a mí a mi cuerpo, más sensible y también con miedo, al sentir que mi cuerpo dejó de ser mío completamente, pues estas personitas —mis hijos— se robaron para siempre una parte mía y me han transformado. Como bailarina he renacido, más humana, más leona”, explica la artista que lejos de apartarse del arte a causa de la maternidad, ha hecho que la maternidad se integre a sus formas de crear con el cuerpo.

Las anécdotas no faltan. “Estaba a punto de entrar al segundo acto de Quijote y tuvimos que pedir que no toquen el tercer timbre porque todavía estaba dando de lactar, lo hice y después entré a encarar un rol de ballet clásico”. Así es el día a día de una mamá que baila. “Saber que mis wawas están en el camerín mientras yo bailo… todos mis hijos aprendieron a caminar en una sala de ballet mientras dictaba clases o ensayaba”.
El siguiente reto en su carrera viene con el Ensemble de Danza Mandala, que presentará Frágil e Intenso, un trabajo colaborativo con el director y coreógrafo costarricense Francisco Centeno-Rodríguez, en el que Truddy asume la dirección general y baila. Se presentará el 25 y 26 de mayo a las 19.30 en el Teatro Nuna (21 de Calacoto, a pasos de la gasolinera).
De cara al futuro, no sería nada raro que sus tres pequeños siguieran su camino. “Amaría que mis hijos sean artistas para que estén más conectados con la vida, con más sensibilidad, presencia y esencia… Los tres toman clases de baile, pintan y tocan piano, espero que siempre sigan teniendo arte en su vida, para que tengan un refugio y una conexión consigo mismos”.








