A las 20.30 del martes 28 de junio, fecha en que se conmemora el Día del Orgullo LGBTIQ+, el espacio dedicado a la comedia La Tuja está repleto. Si bien la presencia de dos humoristas LGBTIQ+ en el escenario cruceño llamó la atención del público, la presencia como host (presentador o maestro de ceremonias de stand up) de Pablo Osorio atrajo a mucha gente, incluyendo a la prensa. En la mañana, el presidente del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN), Mario Cazón, había conminado —carta rubricada de por medio— al humorista orureño a retirar un TikTok cómico que hizo sobre dicha institución con la amenaza de tomar acciones legales. Horas después, mediante otra misiva, el mismo Cazón se retractó.
“Espero que todos pidan factura”, dijo Osorio para abrir la noche de Stand Up Pride, organizada por la productora Media y Comedia, tras una larga y cariñosa ovación. La gente había esperado ansiosa su entrada, pero los medios de comunicación le llamaban por teléfono o esperaban afuera del espacio ubicado en la esquina Bolívar y Barrón para hacerle una nota.
“Me dijeron que iban a venir esta noche a ver el show, así que exijan su factura”, repitió el humorista que en un día sumó más de 60.000 seguidores en TikTok y más de 16.000 en Facebook. Acto seguido hizo una rutina sobre el orgullo LGBTIQ+.
Le dejó el escenario a Andrómeda, drag queen que fue parte de otra convulsión mediática en Santa Cruz: en el segundo piso de la exposición Revolución orgullo, en el Museo de la Ciudad Altillo Beni, se pudo apreciar su trabajo escénico, incluyendo un vestido estilo María Antonieta.
En esta oportunidad subió en altísimos tacones toda de verde —incluyendo vestuario, peluca y maquillaje— para compartir algunas anécdotas de su vida como drag queen, la percepción que tiene la gente de ella, la fuerza de su carácter y la motivación que ha tenido para hacer comedia. “Decidí trabajar como modelo, fui a la Fexpo para conseguir mi trabajo deseado. Voy a ser la chica calendario, la chica El Deber, la chica Cuba Libre o la chica Corimexo; poso chuta, no hay problema. Pero nadie me quiso contratar. Yo no me iba a rendir y al final conseguí trabajo de modelo… en un pet shop”. Algo nerviosa, entre chistes de Pókemon, salchichas y matrimonios, siguió su rutina dejando el mensaje de que la comedia le sirve como catarsis para compartir los infortunios que ha atravesado en su vida.
Como Pablo continuaba atendiendo a la prensa, fue Andrómeda la que presentó a Chochi Cardona, comediante gay que relató desde su nacimiento, totalmente homosexual, hasta los prejuicios con los que se enfrenta diariamente, recurriendo a un humor ácido y negro. No faltaron las historias sobre sacerdotes y sus gustos especiales, así como tópicos del mundo gay, como la aplicación Grindr o los puntos de encuentro en Santa Cruz.
Con una polera negra y un pantalón café, dijo que, al no estar en forma, es parte de un grupo de comediantes singular. “No sé si da más miedo de que vengan los Power Rangers por Andrómeda, Impuestos Nacionales por Pablo o Herbalife por mí”.
Chochi alargó su presentación hasta que Pablo terminó de hablar con los medios y retomó el micrófono. Pero el teléfono no cesaba de sonar. “Este don Mario, bien acosador es”, bromeó.
Entonces habló sobre su llegada de Oruro a Santa Cruz, del descubrimiento de ser el “colla e’ bierda” en esta ciudad donde se es el chivo expiatorio de todas las desgracias que allí suceden.
“Es hermoso ser colla, es un viaje personal, porque no sabes que eres colla hasta que llegas a Santa Cruz. ¿Hay collas esta noche?”, pregunta. El público responde a gritos con un “¡wuuuuuu!” que sorprende al comediante. Guarda silencio mientras abre los ojos y arquea las cejas. “Ok —agrega—, finalmente, we did it”. Y lo aclama una risa general.
Termina el show y llueven los aplausos. La gente se toma fotos con Pablo, sus dos siguientes shows están llenos. “¿Cómo te sientes? ¿Cómo estuvo tu día?”, pregunto.
“No lo sé, fueron seis horas difíciles, pero sé que dormiré bien”, sonríe.







