Han pasado 10 años desde que los coreógrafos, bailarines y profesores de danza Haru Beltrán y Sergio Valencia conformaran la Compañía de Danza SHA, un espacio para explorar y crear a través de la danza contemporánea, además de brindar formación. Una década después, tras obras como Piel (2015), Locura (2016), Salvaje (2017) y Caminantes (2018), el grupo presenta Romeo y Julieta, una adaptación a la danza contemporánea de la afamada obra del inglés William Shakespeare.
La compañía SHA se ha caracterizado por explorar las emociones y las relaciones interpersonales a través de la corporalidad. “Estos 10 años son la bendición y la certeza de haber cumplido un sueño, pero al mismo tiempo de reafirmar el compromiso de la responsabilidad que tenemos como artistas de seguir generando espacios de aprendizaje colectivo e individual, de revalorización del arte de la danza, cultivando disciplina y pasión en la gente que pasa por SHA”, explica Valencia.
Es la primera vez en Bolivia que se adapta la obra de Shakespeare en danza contemporánea. “Hemos respetado la esencia de la historia, pero hay algunas sorpresas en medio e interpretaciones muy interesantes. Se trata de un proyecto autogestionado y autofinanciado, por lo que nos gustaría poder tener más temporadas en La Paz y mostrarla en el interior del país. Deseamos que la gente celebre junto a nosotros con esta obra”, agrega el director.
Son 50 artistas los que participan en esta gran puesta en escena que se podrá ver los días 13 y 14 de agosto en el Teatro Auditorio Illimani del Campo Ferial Chuquiago Marka desde las 19.30.
“Magia. Hechizo. Nudos irrompibles. / Imposibles de desatar. Rojo. / Es ahí donde se dieron cuenta que / Hay lugares mágicos que no necesitan explicación. / El amor, el amor es uno de ellos”, dice parte del texto que sustenta la obra, para la que se pueden comprar ya las entradas ingresando en la plataforma de SuperTicket.
Y como las artes escénicas se pueden apreciar mejor a través de la vista más que del texto, ofrecemos estas imágenes de los ensayos, tomadas por el fotógrafo especializado en danza Alberto Schwartzberg, a manera de invitación.







