Cuando se llega a Cayara valle ubicado en el departamento de Potosí, a 23 kilómetros al oeste de la capital, la primera gran impresión es el fresco en el techado de su salón de estar que es el que comisionara Doña Dominga Palomo y Otondo, Marquesa de Cayara, a su sobrino Don Rafael Telleache, para conmemorar sus segundas nupcias. Se titula Las Cuatro Estaciones y muestra con pintura en fresco, las temporadas del ciclo agricultor, además de los cinco continentes. Esta alusión permanente al ciclo agricultor es lo que hace de este hotel/hacienda una experiencia única para sus visitantes.
Para que la hacienda siga adelante con su vocación productiva se han llevado a cabo diferentes proyectos dentro de ella a lo largo del tiempo. Durante todo el año, la electricidad y el agua están garantizados a través de una hidroeléctrica diseñada y construida por el ingeniero Luis Soux Rives, migrado francés de finales de siglo XIX. En la biblioteca de esta hacienda se encuentran los testimonios de su pasaje a Bolivia, particularmente descritos en una crónica de viaje titulada De Paris à Sucre: Journal de Voyage que comienza el 3 de junio de 1882: “… a las 7.40 am, el cortejo se pone en movimiento y salimos de la Estación de Orléans. Somos seis en el tren: el Sr. Arce, Carlos Arce, la Srta. Morgenstern (una institutriz alemana con la que puedo hablar en francés), la familia Lerda (Sr. y Sra.) y yo.” En las 70 y tantas hojas de viaje, las primeras impresiones del ingeniero se tornan en vivaces experiencias de su nueva vida como migrante en Potosí. Este volumen, al igual que todos sus cuadernos, han sido cuidadosamente resguardados por sus decendientes Aitken Soux en la biblioteca de la hacienda y se componen de todos sus escritos, cartas, correspondencias, notas de venta y pedidos, asi como de una colección de sus dibujos. En pocas palabras, se trata de verdaderas joyas de la historia del diseño industrial de nuestro país.

Rodrigo Equice, guía de la hacienda, relata que el ingeniero Soux llega de Francia a Potosí comisionado por el entonces presidente Aniceto Arce para llevar adelante varios proyectos de modernización industrial de la minería. Siguen en pie muchos de ellos, como los puentes colgantes, algunos ferrocarriles, sistema de cabinas de cables del Cerro Rico, sistemas de procesamiento de minerales en ingenios de Potosí, entre otros. La biblioteca localizada en un eje adjunto al salón de Las Cuatro Estaciones, añade un espacio de reflexión y diseño que perfila el universo de la hacienda con sus tiempos, sus ritmos y sus modos de producción.
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Soux se casa en Potosí y al tiempo se asienta en Cayara, que había quedado rematada a comienzos del siglo XX, y empieza renovaciones entre 1917 y 1918, las que incluyen notablemente la construcción de una moderna hidroeléctrica. Uno de los primeros proyectos es el diseño de la planta hidroeléctrica y un sistema de acueductos de cinco kilómetros que canaliza y asienta una caída de agua sobre una montaña de piedra volcánica con la ayuda de muchos trabajadores, que en cada sector sumaban a más de cincuenta obreros que instalaron tuberías que importaron desde Estados Unidos.
La maquinaria de la hidroeléctrica misma es también de Estados Unidos y de Alemania. Esta tiene una capacidad de cuatro turbinas y en un inicio alimentaba, asimismo, de agua los ingenios localizados en las faldas del Cerro Rico de Potosí. Hoy funcionan dos turbinas (una de 1.5 kilowats por segundo y una de 5.5 kilowats por segundo) que alimentan a todo el valle de Santa Lucía, todo río abajo, La Palca, Caymani y Cayara, donde los cuatro pueblos, el año entero, producen alimentos que se venden en Potosí.
La caída de agua está canalizada por siete túneles que atraviesan los cerros, donde se recuperan las aguas de ojos para formar las piscinas que alimentan la hidroeléctrica. La capacidad de agua es de 400 litros por segundo para 170 metros de caída. Hoy esta hidroeléctrica está a cargo de la COMIBOL.
Dentro de los predios de la hacienda también se encuentra una lechería que comenzó a funcionar a finales de 1990 con apenas 15 vacas holandesas de Cochabamba. Hoy esa cantidad se ha incrementado gracias a la inseminación artificial y a la compra de suizas pardas; se cuenta con alrededor de 150 vacas. De estas se ordeñan 46 cada día para producir los mejores productos lácteos de altura. En dos ordeños se recolecta la cantidad de leche suficiente (mil litros) para producir derivados como quesos frescos, yogures, natas, dulce de leche, helados y la novedad de este verano: el queso cottage, que pronto estará en los mercados de delicateses de todo el país. Se anticipa la construcción de una planta nueva con mayores capacidades y tecnologías que mantengan la visión artesanal de esta producción.
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Además se encuentra el huerto de la hacienda, donde se cultivan, desde hace muchos años, alcachofas que se comercializan en Cochabamba. Dependiendo de las estaciones, se producen también papas y otros comestibles que siempre se consumen en la mesa del hotel. Los desayunos son principalmente preparados, salvo por la mantequilla, exclusivamente con los productos de la lechería y el huerto. Y las comidas preparadas por el personal del hotel tienen la característica de ser equilibradas y muy sanas.
Cayara, siendo una de las haciendas coloniales más antiguas del país, se asentó en el valle más cercano a Potosí y es desde estos asentamientos tempranos, un eje de la producción de la región. Es notable que hasta el día de hoy siga siendo una hacienda productiva. Y esto tiene que ver con que los diferentes propietarios de esta, hasta el día de hoy, mantengan una visión de productividad que se asienta en estas cuatros estaciones. Cada visita a su hotel y museo, además de los puntos que sostienen su productividad, es una lección del óptimo funcionamiento de Potosí de innovación minera.
Texto: Marisabel Villagómez
Fotos: Fernando Arispe Poepsel y Marisabel Villagómez







