En sus inicios como género era impensable que exista una película de terror “para toda la familia”. Pero con su evolución —pues cuenta con uno de los públicos más nutridos y exigentes— se ha logrado establecer que el nicho más rentable para el horror es el de adolescentes y jóvenes. Y este es el público al que apunta principalmente M3GAN, dirigida por Gerard Johnstone, con guion de Akela Cooper y James Wan.
Es justamente Wan —que además produce la cinta— quien ha dado con este exitoso y rentable filón. Fue el director, productor y guionista malayo que pasó de las sangrientas entregas de Saw, con un gore en el sentido más clásico de este subgénero, a la mirada más que adolescente de la última entrega de Anabelle, la que de ser una muñeca aterradora que hacía poner los pelos de punta en la primera entrega de El Conjuro, pasó a ser uno de los disfraces favoritos para Halloween.
El público infantojuvenil siempre ha sido amante del terror y el misterio. Basta repasar series de Tv dirigidas para éste, desde los inocentes fantasmas de Scooby Doo hasta las inquietantes historias de ¿Le temes a la oscuridad? El gran acierto de M3GAN es reconocerse entretenimiento puro y duro para toda la familia, recurriendo a diversos géneros para ofrecer una historia que, si bien no cuenta nada nuevo, combina la ciencia ficción con el terror y el humor negro para alternar entre la risa y los jump scare de forma alternada y hábil. Es algo así como una película de la hechura de Disney: tiene la acción y los sustos para divertir a los niños mientras lanza también mensajes para adultos.

La trama va así: Gemma (Allison Williams) es una ingeniera en robótica que trabaja para una empresa de juguetes que usa inteligencia artificial. Ella desarrolla M3GAN, una muñeca realista programada para ser la mejor compañera de los niños y la mejor aliada de los padres. Cuando muere su hermana, obtiene la custodia de su sobrina Cady (Violet McGraw), para lo que recurre a la ayuda del prototipo M3GAN, que traerá de todo menos paz y tranquilidad a su hogar.
Siguiendo el estilo de Wan, Johnstone ofrece una cinta de acción trepidante que no da tiempo para grandes reflexiones, apenas dejando apuntes sobre cómo se ve amenazado lo “humano” por el desarrollo asombroso de la inteligencia artificial, así como la dependencia actual que tenemos de una multitud de gadgets.
Quien espera terror más filosófico, baños de sangre o salir aterrado de la sala, se equivocó de cinta. M3GAN responde al fenómeno de la tendencia, del baile viral en TikTok y del personaje que se presta para bromear. Eso se asume en una campaña mediática que con la inteligencia artificial, por ejemplo, va “corrigiendo” las malas reseñas en Twitter.
¿Y por qué no da miedo? Pues porque no hay mayor exorcista que la risa. Y las risas no faltan, entre susto y susto, en esta cinta que no te hará helar la sangre, pero sí pasar un momento muy entretenido.
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Texto: Miguel Vargas
Fotos: Internet







