Toda la gama de expresiones culturales que refleja la identidad de los pueblos es el eslabón entre la riqueza vernácula del pasado y la presencia viva y eterna de sus elementos en el tiempo y la geografía. La naturaleza en sí es fuente de inspiración. La lluvia y el viento; el rayo y el trueno; el bramar o el susurro del río, el murmullo de la selva y las voces de miles de especies del reino animal, semilla que germina en primitivas formas musicales que dan lugar a la creación de rudimentarios instrumentos que reproducen los sonidos de la vida que bulle en su entorno y deviene en un lenguaje y contenido de enorme valor integrador.
En este contexto, el altiplano boliviano en el Macizo Andino es, al mismo tiempo, protagonista y escenario de la composición Altiplano, el video recientemente estrenado a escala internacional del artista, compositor, poeta, músico y entrañable amigo Marcos Tabera quien, al enlazar simbólica y armoniosamente su voz y su talento con los fenómenos de la naturaleza en bellas imágenes de esa geografía fascinante con la danza de la moseñada y la música cuya fuerza parece emerger desde las entrañas de la Pachamama, añade poéticamente, en sentido figurado, que la lluvia moja el silencio y que hay rostros que se visten de sol, y piedras que miran, y rocíos de luz.

El ser humano que renacerá en un duro entorno de puño de hierro. La sublevación, la desolación y la esperanza, el amor inminente desde un cielo azul. Marcos Tabera atrapa la inspiración y el sentimiento, la tradición y la cultura, el mito y la leyenda y el ritual guerrero y religioso de una cultura milenaria y expone en su video Altiplano, tal como lo ha hecho a lo largo de su carrera, una calidad y contenido de gran alcance.
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Texto: Rodolfo Henrich Arauz
Fotos: Marcos Tabera







