Con la producción de por lo menos 60.000 kilos anuales de carne de trucha desde hace más de dos años, Oruro da una muestra clara y significativa de que, al celebrar los 235 años de la gesta libertaria del 10 de febrero de 1781, busca diversificar su economía con la producción de pescado a nivel industrial. Esto fue posible porque entre 2014 y 2015 se introdujeron más de 100.000 alevinos de esta especie, que garantizó en un 50 y 60% la producción de trucha para los mercados regional y local.
Desde que se empezó a ejecutar el proyecto piscícola, a través del Servicio Departamental de Agricultura y Ganadería (Sedag), en 2014, hasta la fecha aproximadamente 21 municipios ya cuentan con lagunas artificiales para la crianza de peces, pero el programa dio mejores frutos en comunas que cuentan con vertientes de agua como Condoriquiña de Huanuni, Venta y Media, Challapata, Corque, Antequera y Todos Santos, lo que ha servido para mejorar la economía de familias mineras y campesinas.
Los productores expresan que se encuentran conscientes de que este nuevo rubro económico es un desafío para salir del mercado regional y familiar, y de los eventos feriales de gastronomía e integrales agropecuarias, con destino al mercado nacional, con productos de calidad. Así se espera complementar la minería, que actualmente es la base del sustento orureño.
El agrónomo y exdirector del Sedag Severo Choque dice que uno de los anhelos es implementar cuatro complejos productivos de peces en el departamento, desde la producción de ovas hasta carne de pescado enlatado. Para ello se apunta a tareas articuladas entre los municipios, y los gobierno departamental y nacional a través del programa PACÚ, y sistemas de riego con el Fondo de Inversión Productiva y Social (FPS), que no solamente servirán para la producción agropecuaria, sino también para el establecimiento de criaderos de peces.
Sostiene que no solo se trabaja en la crianza de truchas sino en la de pejerrey y carachi, para lo cual se utilizan lagunas naturales de por lo menos 1.100 metros de superficie. Hay experiencias interesantes en Parcuk’ota del municipio de Totora, pero también se apuesta por instalar, en Todos Santos (municipio fronterizo), un complejo de piscicultura, por el abundante recurso hídrico existente en la zona.
Choque, al referirse al tamaño de los peces, afirma que ello depende de la alimentación y de las condiciones. “En estanques de hormigón armado y cemento se han obtenido resultados no muy buenos; sin embargo, en estanques artesanales a base de arena y piedra compactada se ha podido obtener peces de muy buen tamaño, es el caso de la laguna de Urmiri en Pazña, donde se han logrado truchas hasta de dos kilos con un precio que varía entre Bs 25 y 30, pero tranquilamente se pueden obtener truchas de medio kilo y un kilo”, detalla el especialista.
Complementa que hay municipios con bastantes bondades que no se están aprovechando, como es el caso de Salinas de Garci Mendoza, conocido más como productor de quinua y camélidos, pero que cuenta con recursos hídricos en Pasto de Lobos y Achoca del ayllu C’ora C’ora, donde los vertederos y estanques han sido convertidos en criaderos de trucha, que también pueden constituirse en complejos para la crianza de esta especie.
“La crianza de truchas y otros ejemplares acuáticos en el departamento de Oruro es una nueva opción para poder fortalecer la economía y la dieta familiar, la seguridad alimentaria y mejorar los ingresos en el mercado regional y nacional”, remarca.
Más allá de la minería: Un productor de quinua y camélidos, por naturaleza
Pese a los anuncios de la baja producción de quinua para este año, por la caída de precios en el mercado externo y la sequía que afecta a la mayoría de los productores del grano de oro —que se arrastra desde la gestión pasada—, ello no le quita a Oruro ser un potencial productor del cereal por las condiciones geográficas, climáticas, que favorecen a su producción.
Pero estas condiciones naturales no solamente convierten a este departamento en potencial productor del grano, sino también del ganado camélido (llamas y alpacas) y en ese marco, en los últimos años se han implementado políticas que han beneficiado a los diferentes municipios productores de quinua y camélidos.
Severo Choque, exdirector del Servicio Departamental de la Agropecuaria y la Ganadería (Sedag), dijo que la intervención del Estado en estos rubros ha sido muy importante, pues ha fortalecido la economía de las familias campesinas que trabajan en la producción de la quinua y camélidos, inclusive de la vicuña a través de la captura y esquila de manera significativa.
“No hay un municipio que no tenga sembrada quinua, se ha llegado casi a 22 municipios desde 2010 a 2015. Con mucha satisfacción hemos podido ver la incorporación de este rubro con mayor intensidad en Huayllamarca, Totora, Choquecota, Curahuara de Carangas, Belén, Santiago de Andamarca, municipios nuevos que han incursionado en mayor escala”, explicó.
Recordó que los precios de Bs 100 del quintal de los años 80 y 90, han subido a Bs 2.300 en 2011 hasta 2013, hoy se encuentra en Bs 350 y se espera que
llegue a Bs 1.000 o 1.500 en los próximos años, precios que dependerán de la oferta y demanda de los mercados europeo y norteamericano, aunque la internación de la quinua peruana le quita valor a la real boliviana, pero la eliminación de esta irregularidad es tarea de los productores y del Estado.
Según datos del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, en todo el territorio nacional hay una superficie cultivada de quinua de más de 100.000 hectáreas, de las cuales 60.000 están en Oruro con un rendimiento de entre 40.000 a 50.000 toneladas al año, que significa un incremento del 14% en el Producto Interno Bruto regional.
En el tema de camélidos, es la producción de carne y la fibra de vicuña, la que genera ingresos económicos a las familias productoras y la región, y con la construcción de un matadero de primer nivel en la localidad de Turco, se podrá exportar carne de llama de acuerdo con requerimientos técnicos, higiénicos y normas de los mercados del extranjero.
Choque reconoció que no se tiene cifras económicas en el tema de camélidos, pero el precio de una llama depende de la edad y la cotización está entre Bs 400 y 1.500; si es un reproductor, el precio puede subir entre Bs 2.000, y 5.000, y la carne que costaba Bs 7 el kilo en 2000 y 2003, hoy ha subido a Bs 17 y Bs 22, además que el consumo se ha incrementado.
“La agropecuaria, la ganadería y la piscicultura tienen ventajas comparativas como la cuenca de hortalizas de Paria, la cuenca lechera y la producción de ovinos de raza, que junto a la quinua, los camélidos y la producción de truchas, permiten avizorar una interesante diversificación de la economía regional”, aseveró.

