El 29 de noviembre Wist’upiku celebró los 75 años de las empanadas más famosas del país. La historia se remonta a 1939 cuando el excombatiente José Solís y su esposa Elisa Lazarte recuperaron una receta tradicional.
Durante la Guerra del Chaco don José recibió una esquirla en el rostro que le deformó la boca y en Cochabamba se referían a él como Wist’upiku, que en quechua significa boca chueca. Así con su herida de combate recuperó la receta y en poco tiempo la población se afanaba a comprar las empanadas del Wist’upiku.
Con ese nombre se quedaron estos bocadillos y la actividad familiar fue seguida por la única hija de don José, Blanca Solís de Ramírez, ella logró consolidar la panadería y extender el negocio del Valle a La Paz y Santa Cruz.






