El Banco Nacional de Bolivia (BNB) cumplió el 4 de marzo, 145 años de servicio al país con el compromiso de mantener sus altos niveles de eficiencia y la mirada puesta en la innovación tecnológica y financiera.
Desde su fundación, el 4 de marzo de 1872 en Sucre, la institución financiera coadyuvó al desarrollo del país en diferentes fases de su historia, desde el apoyo financiero que brindó a los gobiernos de turno en todos los conflictos externos bélicos que enfrentó el Estado hasta los constantes esfuerzos por generar nuevas industrias y por incrementar la producción nacional.
“Hemos vivido grandes momentos y superado inmensos desafíos. Hemos destacado en aquellas etapas que imponían grandes dilemas y hemos confiado, por sobre todo, en nuestro país, apoyando a los bolivianos en sus anhelos y en sus proyectos”, destacó Pablo Bedoya, presidente del directorio del banco.
“Continuaremos sosteniendo el negocio de intermediación financiera en base a la capitalización periódica, a la eficiencia operativa y a la innovación, adentrándonos cada vez más al mundo de la digitalización”, afirmó a su vez Antonio Valda, vicepresidente ejecutivo de la empresa.
El BNB cuenta en la actualidad con más 778.000 clientes, una cartera cercana a los $us 2.000 millones y al menos 2.667 millones en depósitos.
“Su banca a distancia por medios electrónicos se destaca por su versatilidad, modernidad, transaccionalidad y seguridad”, cita una nota de prensa de la institución, que hoy cuenta con una red de 73 agencias y sucursales en el país, 282 cajeros automáticos, 2.138 colaboradores y 39 corresponsales no financieros para la atención de billeteras electrónicas.
Su expansión le permitió tener filiales en los rubros de administración de fondos de inversión, de valores (en Bolivia y Perú) y de leasing. Su aporte social se traduce en programas de apoyo a sectores vulnerables de la población y en proyectos de inclusión financiera y bancarización.






