El 38,6% de la población de América Latina y el Caribe, equivalente a 241 millones de personas, no cuenta con ningún tipo de protección social, mientras que el 61,2% restante con frecuencia accede a prestaciones cuya protección efectiva es muy baja.
El Informe Mundial sobre Protección Social 2017-2019 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) detalla que la desprotección total afecta al 61% de las poblaciones vulnerables y que el 33,8% del total de niñas y niños de 0 a 14 años carece de cobertura.
En el otro extremo se encuentra la cobertura de los adultos mayores (un 70%): en 22 países de la región, al menos el 50% de las personas de este segmento perciben efectivamente pensiones para el retiro por edad. Sin embargo, en México solo 25,2% de dicha población recibe este beneficio, en Perú menos de una quinta parte (19%) y en Haití solo 1 de cada 100 adultos mayores recibe una pensión.
De las mujeres que trabajan, 68% perciben prestaciones monetarias de maternidad, lo que coloca al continente americano por encima de la media mundial (41%). Sin embargo, los resultados por país latinoamericano son muy desiguales: mientras que en Uruguay 100% de las mujeres que trabajan están protegidas, más del 85% en Guatemala y Paraguay no perciben estas prestaciones.
La cobertura para las personas con discapacidad también varía considerablemente en cada país de la región. Mientras que en Brasil, Chile y Uruguay más del 90% de las personas con discapacidad grave reciben prestaciones por discapacidad, en Bolivia, Colombia, Guatemala y Perú menos del 6% de las personas con discapacidad perciben dichas prestaciones.






