Cuba estudia cambiar el calendario de su cosecha azucarera, que se extiende históricamente de noviembre a abril, para adaptarse a los efectos del cambio climático que la han castigado en los últimos años.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ordenó a fines de julio realizar un estudio sobre esta situación, y tomar las medidas de adaptación que correspondan, informó el diario oficial Granma. El sector produjo en la zafra de 2017-2018 “algo más de 1 millón de toneladas (t) de azúcar”, una cifra menor a la prevista.
Julio García Pérez, presidente de Azcuba, estatal a cargo de la producción azucarera y sus derivados, señaló como causas fundamentales del resultado de la cosecha las “afectaciones climatológicas antes del inicio de la contienda; el comportamiento de la lluvia en el periodo de zafra, muy superior a la media histórica, lo cual afectó la calidad de la caña, y la operación en la industria”.
Pero también enumeró otras causas ajenas al clima, como “la baja productividad de los equipos de cosecha y transporte; así como deficiencias organizativas y de dirección en general”.
Cuba, que fue uno de los grandes exportadores mundiales de azúcar y productor líder por siglos, vio declinar esta industria por los bajos precios del producto, la falta de inversión y la reducción de tierras y fábricas. De una producción superior a los 7 millones de toneladas en la década de 1970, la industria apenas ha logrado acercarse a los 2 millones en los últimos años, sin poder aprovechar la recuperación del precio en el mercado mundial.






