El millonario Elon Musk, que propulsa ya autos eléctricos (Tesla) y cohetes espaciales (SpaceX), desveló cerca de Los Ángeles el primer tramo del Hyperloop: un túnel que busca revolucionar los transportes urbanos al permitir evitar los atascos pasando por debajo.
El tramo de prueba no tiene nada de nuevo a primera vista: se trata de un tubo de solo 3,65 metros de diámetro y pintado de blanco. Para Musk, “la verdadera innovación” radica en dos extensiones plegables que se pueden fijar en cualquier auto, “solamente por $us 200 a 300”.
“El avance profundo es muy simple: es la capacidad de transformar un auto normal en un vehículo estable, capaz de viajar a gran velocidad por un pequeño túnel, al añadirle unas ruedas estabilizadoras desplegables”, señaló.
El tramo de prueba forma parte de la idea de Musk de crear una red bajo tierra a la que más de 4.000 autos, preferiblemente los eléctricos Teslas, puedan acceder con ascensores y sean puestos en unos rieles y propulsados a velocidades superiores a 241 km/h.
Para que la idea pueda llevarse a cabo, el millonario tiene que reducir los plazos y los costes colosales de construir un túnel clásico: se tarda “una media de tres a seis meses en taladrar una milla (1,6 km)”, por un coste que puede ser superior a los $us 1.000 millones.
El sudafricano aseguró que podrá hace frente a estos costes “relativamente pronto” poniendo en marcha “Prufrock”, un prototipo de tuneladora 15 veces más rápida que las mejores máquinas de hoy.






