En los últimos tres años, 1.500 personas se beneficiaron de pequeñas organizaciones de financiamiento destinadas a la población de escasos recursos sin acceso al sistema bancario tradicional: los Bankomunales.
Estas entidades se forman a partir de capitales aportados por los propios miembros del grupo con el fin de invertir y prestar servicios de crédito. Los socios son inversionistas, dueños de acciones y asumen el riesgo de dar créditos para generar ganancias y repartírselas o reinvertirlas en acciones sociales.
En el país se formaron “60 grupos o Bankomunales de entre 15 y 30 personas, y hasta el 2018 se lograron 1.500 socios, se invirtieron $us 60.000, rotando $us 1,3 millones en créditos”, informó CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, impulsora del programa que hoy se ejecuta en el altiplano boliviano.
“Hoy existe la posibilidad de llevar el modelo a Tarija”, señaló Ana Mercedes Botero, directora de Innovación Social de la financiera multilateral.
La representante detalló también que en materia de responsabilidad social y empresarial la CAF ejecuta “Pan de Libertad”.
En este proyecto intervienen 220 internas del Centro de Orientación Femenina de Obrajes (COF), quienes dentro del penal formaron una empresa para generar sus propios ingresos con tejidos, panadería y servicios que mejoran las condiciones de vida de las internas.
Las participantes obtienen además capacitación en un oficio que les permite reinsertarse de forma digna en la sociedad, una vez que obtienen su libertad. En los últimos años este emprendimiento generó ingresos por $us 55.000.






