Dos meses después de iniciarse la desarticulación de una red internacional de falsificación y contrabando de medicinas, la industria farmacéutica continúa en alerta y recuerda que en el país “uno de cada cinco medicamentos proviene del contrabando”.
Las acciones policiales y judiciales comenzaron a fines de marzo con la incautación en una cantina paceña de antigripales, digestivos, tranquilizantes y cytotec (píldora para úlceras que se usa irregularmente con fines abortivos), así como la aprehensión de 10 personas, entre ellas tres farmacéuticos que se trasladaban a Desaguadero (frontera con Perú) para obtener los productos adulterados.
Hoy, las investigaciones y decomisos continúan y las autoridades enviaron a los —hasta ahora— 16 implicados a diferentes centros de reclusión.
“Las fronteras son amplias y poco resguardadas. Hay lugares que son tierra de nadie, por los cuales circula el contrabando de medicamentos, situación que es aprovechada por asociaciones delictivas que han visto en esta actividad ilegal una forma de vida, por lo lucrativo del negocio”, afirma Mario Valori, gerente general de la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol).
Datos de la organización dan cuenta de que el mercado de medicamentos de Bolivia es de unos $us 400 millones, 20% de los cuales se generan con el contrabando, es decir $us 80 millones.
“Las ventas ilícitas en el mercado negro alcanzan un 20%”, coincide Martín Dávila, gerente general de la Asociación de Importadores y Distribuidores de Fármacos de Bolivia (Asofar), uno de los sectores más afectados por el contrabando y falsificación.
“Son millones de dólares que están en el mercado vendiéndose en negro, sin pagar impuestos y atentando contra la salud del hermano, del hijo o de la mamá de cualquier ciudadano”, agrega.
Según el estudio El negocio de la muerte: comercio informal de medicamentos en Bolivia, elaborado por el economista Gonzalo Vidaurre por encargo del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), este ilícito representa hasta el 21% de las ventas de la industria farmacéutica nacional, reduce el PIB industrial en 1% y el PIB nacional en 0,2%, y destruye 1.100 fuentes de trabajo cada año.
A esos datos, indica Valori, se deben sumar “la influencia negativa que tiene” el ilícito “en la productividad y la inversión, así como el perjuicio generado a la economía y al patrimonio estatal”.
Tanto Cifabol como Asofar advirtieron a la población sobre el peligro a los que están expuestos al consumir productos ilegales.
Control. En el primer trimestre de esta gestión, la Aduana Nacional de Bolivia (ANB) decomisó en 1.397 operativos 1,9 toneladas (t) de medicamentos por un valor de Bs 1,34 millones que pretendían ingresar al país de forma ilegal.
Las intervenciones se ejecutaron en los 18 puntos de control que tiene la institución en todo el país. La mercadería decomisada no tenía la declaración única de importación ni registro sanitario ni tampoco una autorización de la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud (Agemed) del Ministerio de Salud.
La mayor parte de los operativos se concentraron en La Paz (24,5%), Oruro (24,2%), Tarija (17%), Cochabamba (15,8%), Potosí (9,5%) y Santa Cruz (8,9%). Los productos incautados en su mayoría fueron desinflamantes, cremas, antibióticos y antiinflamatorios, entre otros.
En la gestión 2018 se logró comisar medicamentos por un valor de Bs 2,39 millones con un peso de 13,4 t, señala un comunicado de la autoridad aduanera.
Valori recuerda que los medicamentos falsificados no siempre provienen del contrabando, sino también pueden ser producidos en el país y que tienen como principales características su “deficiente o inexistente calidad, inseguridad y —por supuesto— ineficacia terapéutica”.
Frente a esta situación, Cifabol propone “generar campañas de sensibilización e información específicas orientadas a la población, sobre todo a los sectores vulnerables, para que eviten adquirir los medicamentos del sector informal y acudan a los establecimientos farmacéuticos debidamente autorizados por los Servicios Departamentales de Salud”.
Adicionalmente, considera importante mantener los operativos policiales y administrativos en los mercados informales, para incautar y decomisar medicamentos ilícitos así como procesar y sancionar a quienes resulten responsables de estas actividades.
Problemática. “Estas acciones conllevan la necesidad de fortalecer a las autoridades vinculadas a la temática comenzando por la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud”, dice Valori y añade que “la lucha contra estos delitos debe ser una tarea de todos: autoridades, empresarios y población”.
Al respecto, el gerente de Asofar afirma que su gremio lleva adelante en las redes sociales la campaña “5 Minutos y nada más”, con la finalidad de “salvar y ayudar al consumidor” a reconocer cuando un producto medicinal es de contrabando o falsificado.
En tanto, la Aduana y el Ministerio de Salud operativizan un convenio firmado en 2018 para el control de las operaciones de comercio exterior que requieran certificación o autorización previa emitida por Agemed, utilizando medios tecnológicos para el procesamiento de estos registros que son validados en las declaraciones de importación y exportación de medicamentos.
Para Valori, el contrabando y la falsificación afectan negativamente a su sector originando una competencia desleal “en contra de la industria nacional, que pese a esta perjudicial coyuntura apuesta por la innovación permanente, capacitación de su fuerza laboral y, sobre todo, por cumplir con su misión de ofrecer y proveer medicamentos seguros, eficaces y de calidad a la población”.
Del total de compras del sector público, aproximadamente el 60% es abastecido por las industrias nacionales, mientras el 70% del mercado privado es cubierto por las importadoras.
Compras del país se duplican en la última década
Las internaciones crecieron en un 118% entre 2009 y 2018
En los últimos 10 años, las compras internacionales de productos medicinales y farmacéuticos del país se duplicaron, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Estadística procesada por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
En 2009, las importaciones nacionales de estos productos sumaron $us 102,3 millones, mientras que en 2018 alcanzaron $us 223,5 millones, lo que representa un incremento de 118%.
El pasado año, el mayor proveedor de medicamentos de Bolivia fue Chile (12,6%), seguido por Argentina (11,5%), India (9,9%), China (8,7%), Estados Unidos (7,9%) y otros 56 países (49,4%).
Datos de la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol) indican que en el mercado nacional hay 31 industrias y unas de 730 importadoras, que generan 7.000 empleos directos y 11. 000 indirectos, en su mayoría de alta calificación.
La institución detalla además que la lista oficial de medicamentos publicada por la Agemed (Liname) incluye 733 productos aprobados. La industria nacional abastece cerca del 36% del total, que comprenden las productos esenciales, principalmente aquellos demandados por el Sistema Único de Salud. Las medicinas de alta tecnología, que engloban los oncológicos, retrovirales y vacunas representan el 35% de la Liname 2018-2020 y no pueden ser producidos por las empresas locales, detalla la Cifabol.

Negocios. El gerente general de Cifabol, Mario Valori, detalla que las importaciones abastecen un 50% del mercado nacional.
La Asociación de Importadores y Distribuidores de Fármacos de Bolivia (Asofar), informa a su vez que cubre el 70% de la demanda nacional de medicamentos de venta libre (bajo receta médica) y el 30% de la demanda institucional de los seguros de salud.
La Aduana Nacional reporta por su lado que al primer trimestre de 2019 registró importaciones de medicamentos y productos farmacéuticos por $us 42 millones y un volumen de 1.770 toneladas (t), que comprende un incremento en 12,6% en valor y 10,9% en peso respecto a la gestión 2018 en el mismo periodo.
Las recaudaciones alcanzaron los $us 8 millones, con un crecimiento de 9,1% respecto a 2018.
Con relación a las exportaciones, Valori señala que “no sobrepasan los $us 3 millones, siendo Perú, Paraguay y Alemania los destinos más importantes”.
“El nivel de aprovechamiento comercial es limitado, pese a que Bolivia es miembro de la mayoría de los acuerdos de integración, que incluye los sistemas de preferencias arancelarias con Estados Unidos, Europa y Japón. Además, somos parte de la CAN y del Mercosur, y tenemos acuerdos bilaterales con varias naciones”, afirma.






