Ante a la rutina y la falta de tiempo, sopas, guisos y otros platos de la cocina tradicional boliviana se posicionan en el mercado como productos preelaborados y alternativa alimenticia. Son prácticos y fáciles de preparar, además de 100% nacionales.
Entre esta oferta destaca la de Industrias Alimenticias Cocinero Pereira, que en 1966 empezó a elaborar ají molido y api morado para su comercialización en los centros mineros del sur del país. A la fecha, esta empresa chuquisaqueña produce más de 100 productos entre condimentos, ajíes y, sobre todo, lawas, sopas y guisos con ingredientes naturales como verduras deshidratadas y cereales.
Esa propuesta alimenticia 100% nacional alcanzó este año su más alto nivel con la incorporación de maquinaria de última generación y nueva infraestructura, inversión que supera los $us 500.000, informó a La Razón la gerente Administrativa de esta empresa, Mariana Pereira.
“La capacidad de la fábrica es de 70 toneladas mensuales y este 2019 inauguramos una nueva planta con todas las normas y requisitos exigidos por el Senasag (Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria), infraestructura y maquinaría con tecnología de última generación que nos permite contar con una oferta de más de 100 productos para los mercados de Cochabamba, Chuquisaca, La Paz, Oruro, Potosí, Santa Cruz y Tarija”, detalla.
OPCIONES. Entre la variada oferta de Cocinero Pereira destacan las sopas preelaboradas como la de maní, producida con una receta exclusiva de la empresa, la cual incluye verduras deshidratadas y arroz graneado o fideo tostado como opciones para su consumo. Su preparación requiere agua o un caldo base de carne de res o pollo y un tiempo de cocción de 10 a 15 minutos para su consumo.
“Conforme a las tendencias en los últimos años, la empresa se ha ido enfocando sobre todo en las amas de casa, que en su mayoría están con tiempo corto para la cocina y a quienes provee productos deliciosos de la gastronomía nacional y fáciles de preparar, en cuestión de 10 a 15 minutos”, afirma la gerente Administrativa.
De su producción sobresalen también los tradicionales chairo paceño y fricasé, al igual que los guisos preelaborados como los de lenteja y fideo, además del arroz a la valenciana, muy usado para la paella española.
En su línea de lawas resaltan las de jankakipa (maíz), choclo, quinua, lenteja, trigo y chuño. “Las cremas, por su sabor único, no tienen nada que envidiar a los productos importados, tienen el sabor de nuestra tierra”.
En refrescos instantáneos en polvo figuran los de amaranto, quinua, linaza, sésamo y cebada. “Todos los productos son naturales, no contienen conservantes”, asegura Pereira tras explicar que en el caso de verduras éstas son deshidratadas bajo estrictas normas de selección y procesamiento.
Respecto a los cereales, esta empresa trabaja con organizaciones de productores campesinos de diferentes regiones del país, los cuales proveen productos como quinua, maíz, trigo y chuño.
Estos productos junto a sus líneas de ajíes molidos, especias y condimentos, además de yerbas aromáticas se encuentran en todos los supermercados del país desde hace una década.
Entre los planes de corto plazo de la industria chuquisaqueña se encuentra la consolidación en el mercado nacional y, en los próximos dos años, la exportación a la Argentina, Estados Unidos y España, países en los cuales radican comunidades bolivianas.
A la fecha, la capacidad instalada de esta industria alcanza a las 70 toneladas mes para sus diferentes líneas, sin embargo, solo utiliza un 50%, razón por la cual incluyó en sus planes la expansión a mercados internacionales.
“Consumir nuestros productos es dar valor a todo lo que hacemos en Bolivia”, finalizó Pereira.
Industrias Alimenticias Cocinero Pereira opera en el mercado desde hace 53 años y se presenta como pionera en el país con productos preelaborados de la cocina tradicional boliviana.
Otra compañía que aparece en el mercado nacional alimenticio con productos preelaborados es Comrural XXI, con carne de quinua, que para su preparación requiere agua, un tiempo de reposo de 5 a 10 minutos en el que está lista para su tostado en aceite por otros 5 minutos y su consumo.






