Al mes de mayo de este año, las importaciones bolivianas de vehículos suman $us 268 millones, mientras que en 2019 el total de compras alcanzó $us 960 millones, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), procesados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
En los cinco primeros meses de la presente gestión, las empresas y concesionarios solo lograron importar un 28% de lo que anualmente compraban a países como China, Japón, Brasil, India, Estados Unidos (EEUU) y México (por orden de importancia).
“Hablamos con nuestros fabricantes y anulamos pedidos para los próximos seis meses porque no se podrá pagar (la compra de vehículos 0 km), también se está tratando de desviar pedidos a otros mercados”, comentó a este medio el presidente de la CAB, Christian Jacir, al referirse a la caída de las importaciones de automotores y su efecto: menos impuestos para el Estado.
En lo que va del año, Brasil se convirtió en el principal proveedores de vehículos para Bolivia por un valor de $us 65,2 millones, en tanto que China pasó a ser el segundo con compras por un coste de $us 56,6 millones, cuando en 2019 las importaciones llegaron a $us 251,8 millones.
La reducción de las importaciones no es el único problema que aflige al sector, sino también la reducción de las ventas en el mercado interno, un impacto entre el 30 y 40%, calcula Álvaro Landa, de la concesionaria AutoStar.
VENTAS. A su vez, Jacir precisa que el sector automotriz formal, compuesto por 45 empresas, vendió en 2019 un total de 50.000 vehículos y esperan para este año con “suerte” llegar a comercializar 28.000 o 30.000 unidades.
“Hemos cuantificado —a nivel de consultas con los asociados— que el sector automotriz pierde por día alrededor de $us 2 millones”, indica y advierte que si la venta de vehículos continúa bajando, deberán asumir medidas como reducir costos y personal.
Según cuantificación de la Cámara Automotor Boliviana, sus asociados tienen un stock de 20.000 vehículos sin vender. Cada empresa tiene entre 300 y 400 vehículos en promedio.
Por ejemplo Imcruz, principal importadora y distribuidora, tiene 10.000 vehículos, dijo.
El sector también se queja de la restricción peatonal por la cuarentena dinámica debido a que ésta dificulta sus operaciones comerciales de compra y venta.
La banca trabaja de forma irregular, el trámite de placas y la compra del SOAT no es fluido. “La banca prioriza su trabajo con requerimientos de los asalariados, pese a que el sector trata de mejorar las operaciones con la banca están con otras actividades”, asegura Landa.
Agrega que las compras al contado se han reducido. “La gente que tiene posibilidades guarda su dinero y prefiere pagar un crédito del sistema financiero”.
Pese a ese panorama, empresas y concesionarios como AutoStar determinaron “redireccionar” sus estrategias de marketing, enfocándose en la comercialización digital (web, redes sociales y atención virtual), destacando cualidades de sus vehículos importados, diseños, colores y plazos de pago.
Así como mecanismos de financiamiento que se adecúan a todo bolsillo de la población.
Producto de ese trabajo, este miércoles la empresa concesionaria del Grupo Ovando efectuará su primer lanzamiento virtual de una de sus afamadas marcas.






