Mónica Chuquimia es fundadora del Comité de Mujeres Emprendedoras y Empresarias de Bolivia (CEEB) y tiene la visión de promover y contribuir al desarrollo de emprendimientos liderados por mujeres. El CEEB condensó las expresiones de mujeres del eje troncal con apoyo de ProMujer y gestó una agenda de reactivación económica para alcanzar el desarrollo de emprendimientos y empresas lideradas por mujeres y también el acceso al sistema financiero.
—¿Cuáles son los factores que limitan la creación de emprendimientos y desarrollo de empresas de mujeres?
—Se requieren productos financieros más adecuados y a la medida, ya que el crédito no es el único producto que se podrían ofertar a emprendedoras y empresarias. Podría acceder a diferentes productos según el estadio en que se encuentren, como ser capital semilla, crowdfunding, fondo de riesgo compartido, capital de riesgo, entre otros; en los que en Bolivia no tienen la tecnología, experiencia y normativa para implementarlas. Se debe tomar en cuenta los sectores donde la mujer emprendedora y empresaria opera y la forma en la que opera. La mayoría nos encontramos en el sector de comercio y servicios, y nos encontramos entre la micro y pequeña empresa con niveles de inversión bajas. Sin embargo, existe un grupo de mujeres empresarias con niveles de inversión interesantes, pero su porcentaje es menor. Se debe promover un análisis de riesgo diferente, brindar tasas de interés bajo y sobre todo garantías flexibles porque las mujeres no son dueñas de recursos.
El segundo desafío es generar mecanismos para el acceso a mercados a nivel nacional e internacional, por lo que se debe promover a la innovación y la creación de valor agregado en productos y servicios ofertado por mujeres, así como el uso de tecnologías. Por otra parte, crear redes empresariales de mujeres a nivel nacional, caracterizadas por cultura sorora, sistema de salud, con impacto en las familias. El cuarto desafío es que las mujeres de los diferentes sectores accedan a la educación continua y sobre todo a capacitación especializada que permita mejorar su competitividad a nivel nacional y regional.
—¿Qué sectores de mujeres tienen más dificultad al acceso de financiamiento-capital?
—Todos los sectores femeninos se encuentran con varios desafíos en tema de acceso a financiamiento, por ejemplo: las garantías del sistema financiero son inaccesibles porque solicitan una garantía hipotecaria o garantía prendaria con valor tres veces mayor al monto del crédito solicitado, entre otros. Cuando las mujeres no son dueñas del capital, el análisis de riesgo debería tomar otra perspectiva. Los requisitos son otra limitante, porque solicitan la firma del cónyuge en diversos documentos y solo algunas bancas comunales realizan la solicitud de una declaración jurada voluntaria. Los sectores de servicio, comercio, gastronomía, hotelería, entre otros, están en desventaja ya que no existe un producto específico porque que ellas requieren préstamo para capital de operaciones con intereses bajos. Según un análisis realizado, un emprendimiento con menos de dos años de experiencia no puede enfrentar un crédito con una tasa de interés mayor al 3%.
—¿Qué dificultades existen en el país que no favorecen a generar negocios o tener acceso a mercados para las mujeres?
—El primero es el contrabando, que debilita toda nuestra industria, ya que las empresas de menor tamaño deben competir con precios bajos, los que limitan su competitividad. Los marcos laboral e impositivo son los que menos fomentan la creación de empresas por la mirada generalizada que tienen del sector, también por el desconocimiento de la forma en la que operan las micro y pequeñas empresas en las que se realizan contratación a destajo o por horas y, principalmente, desconocen cómo operan empresas lideradas por mujeres. Se observa que una de las razones por las que las mujeres emprenden es para lograr su autoempleo, por no encontrar empresas flexibles en cuanto horarios, ya que deben responder a sus responsabilidades como madres de familia y en muchos de los casos lideran familias monoparentales.
El trabajo de cuidado limita su desarrollo empresarial, al interior del CEEB escuchamos testimonios de mujeres que deben despertar a las 04.30 para preparar el desayuno y almuerzo para su familia, luego gestionan sus negocios y organizan sus familias durante el día, terminando de trabajar a las 21.30, para realizar las labores de la casa como la limpieza y otras actividades. Y no hablemos de los casos de violencia intrafamiliar que sufren. Se suma que las empresas de menor tamaño, donde se encuentran las mujeres, no han tenido acceso a las tecnologías ya sea por miedo o desconocimiento, limitando su expansión por las bajas ventas de sus productos. Se debe tomar en cuenta que no en todas las actividades económicas puede realizarse el teletrabajo, solo el 15% de los trabajos en Bolivia pueden realizarse en casa, según el Banco Mundial.
—¿Cómo revertir la situación?
—Debemos promoverla formalidad de las empresas y emprendimientos en todo Bolivia, colaborando a flexibilizar las normas y que sean un incentivo a la creación de empresas por el desempleo que se ha duplicado, incidiendo en el incremento de la pobreza en dos puntos porcentuales (…). Debemos promover que las mujeres se desplacen a sectores con mayores oportunidades de crecimiento, debemos revertirlas desventajas socioeconómicas de las mujeres que resultan de la segregación y discriminación ocupacional, la desigualdad salarial y debemos reconocer los emprendimientos de mujeres.
Perfil
Nombre: Mónica Chuquimia Riveros
Profesión: Ingeniera comercial
Datos
Tiene maestría en innovación y emprendimiento, orientadora internacional de empresas, gerente general de MKT Accelerator, coordinadora en Latinoamérica del proyecto Ruta de Mujer Emprendedora en WEAmericas.






