En 2014, Bolivia batió récord en la importación de bienes de capital y sus piezas. Los siguientes años hubo descensos y ascensos leves. Desde 2018 hasta 2019, la reducción del valor de las compras fue de 15%, y este año se prevé una mayor caída por la pandemia.
“Entre 2006 y 2019 las importaciones de bienes de capital y sus piezas pasaron de $us 636 millones a 2.072 millones, registrando el pico máximo de $us 2.707 millones en 2014”. Pero a agosto de 2020 las compras suman $us 919 millones, ni la mitad de los $us 2.072 millones del año pasado, según un análisis del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Al respecto, Rosario Quisbert, representante ejecutiva del IBCE La Paz, dijo que “entre los sectores más afectados en la cadena de comercio exterior están los transportistas, importadores, exportadores y agencias despachantes”.
La causa de la caída de estas importaciones se debe a la pandemia por el coronavirus, al cierre de fronteras y la contracción económica. “De enero a agosto 2020 se han importado productos de energía eólica, tractores; aparatos de transmisión, respiratorios de reanimación, de terapia, teléfonos, etcétera, para el sector de energía, telefonía, agricultura, medicina, entre otros”, detalló la funcionaria.

MOVIMIENTO
El principal país de donde Bolivia adquiere estas maquinarias es China, con 29% de la torta. En segundo lugar está Brasil, con 15%. Luego se encuentra Estados Unidos, con 11%, que con los años fue relegado por China. Y en cuarto sitial está Francia, con 5%. (Revisar la infografía)
Otro dato llamativo es que la internación legal de estos objetos se da principalmente por vía marítima y terrestre a través de Arica, Charaña y Tambo Quemado. “El 39% de las importaciones de bienes de capital ingresa por el puerto de Arica, en Chile. La razón principal es el tema geográfico, somos un país mediterráneo y es un puerto natural desde siempre”.
Otra de las rutas principales por la cual pasa la compra de estos bienes es Corumbá-Puerto Suárez (15%), trayecto que une a Brasil y Santa Cruz, en el lado boliviano.
Analizando en detalle los datos del IBCE, se observa que esta importación se destina a la agricultura, un sector clave para garantizar la seguridad alimentaria en el país; además de la internación de equipos de respiradores, lo cual responde a la coyuntura de la crisis sanitaria por el COVID-19.
Para el analista económico Roberto Gómez, el crecimiento y decrecimiento económico se evidencia en la subida o caída de la compra de bienes de capital. “La perspectiva que se observa en este momento es que muchos países están muy golpeados económicamente, sobre todo en América Latina; pero más allá de una crisis mundial, la importación de equipo y maquinaria va a ser una demanda permanente en Bolivia como en otros contextos por el tema de alimentos. No obstante, ya no se verán las cifras altas que eran parte de la bonanza económica que vivió el país”.
La explicación del experto se traduce en que el crecimiento de 231% que hubo de 2006 a 2014 es una radiografía de los tiempos de estabilidad económica y buenos precios del gas. “La economía de un país es como la de una familia, cuando hay dinero se compra y cuando no hay, no”, remarca sobre los datos desde 2014 hasta 2019.






