Economía
En los últimos 16 años, la tasa de desempleo más alta en el país se registró en 2020. La crisis económica y la emergencia sanitaria por el COVID-19 o nuevo coronavirus provocaron que la desocupación urbana llegue a 8,4%, cuya reducción demorará años.
La tasa de desempleo aumento de 4,8%, registrada en 2019, a 8,4% en la gestión pasada. Se trata de un indicador que no se había visto en los últimos 16 años.
Con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y de la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE), el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, anunció el incremento del desempleo urbano en Bolivia durante 2020.
Una situación que se explica por la pérdida de la dinámica económica, dijo y explicó que estos datos se deben a “un mal manejo económico durante cinco meses (durante la administración de Jeanine Áñez) que se profundizó por una mala gestión de la pandemia, de la cuarentena, que obviamente nos ha llevado a estos números (…) esto ha ocurrido por la paralización entre oferta y demanda”.
Para el analista económico Jaime Dunn, revertir la tasa de desempleo urbano en el país —que está en el orden del 8,4%— puede demorar al menos dos años, sobre todo en sectores clave para la generación de fuentes de empleo.
El experto en temas económicos precisó que crear nuevos puestos de trabajo depende de las empresas, especialmente del sector privado, y que éstas suban el ritmo de contrataciones de personal porque, “al final de cuentas, ese sector es el empleador más grande”.
Sin embargo —dijo—, “estamos en una situación donde muchas industrias han sido muy afectadas, y a pesar de que tengamos la vacuna (anticovid), va a tomar un par de años en reactivarse”.
Como ejemplo, indicó que en sectores intensivos de empleo como el transporte, hotelería, restaurantes y gastronomía, pero sobre todo la construcción, tomará más tiempo la reactivación.
En tanto, los servicios financieros, telecomunicaciones, salud y farmacia, entre otros —en los cuales la pandemia ha creado una fuerte demanda en sus servicios y producto— podrán generar más empleo a corto plazo, aseguró.

INCENTIVOS
Pese a ese panorama, Dunn sostuvo que muchas empresas nacionales por la pandemia del COVID-19 no solo han despedido a trabajadores sino que ahora “están más reticentes a contratar nueva gente, debido a que los costos laborales en el país son extremos. El salario mínimo en Bolivia es mucho más mínimo que en Brasil, Argentina, Perú, México, Panamá; que hace que los costos laborales en el país sean muy altos, y eso impide la contratación de personal de manera masiva”, señaló el profesional.
Dunn agregó que el tema del incremento salarial para esta gestión, también preocupa a los empresarios y que de éste dependería si ese sector incrementa la contratación de personal.
Frente a esa situación, el economista recomendó al gobierno del presidente Luis Arce Catacora activar la oferta a través de la otorgación de créditos o financiamiento para que las empresas privadas puedan generar empleo o en su caso aplicar incentivos fiscales para aquellas compañías que contratan personal.
Asimismo, consideró importante una revisión de la normativa laboral “si es que se quiere hacer que la contratación de personal se vuelva la prioridad en las empresas”, a fin de generar más fuentes de empleo, finalizó Dunn.






