ECONOMÍA
En 2025, la demanda interna nacional de energía será cubierta en un 70% con fuentes renovables. Con esa perspectiva, el Ministerio de Hidrocarburos y Energías se trazó el reto de incrementar la producción de electricidad a través de energía limpias.
Como energías alternativas destaca la hidroeléctrica, solar fotovoltaica, eólica, geotérmica y biomasa, que son desarrolladas para desplazar paulatinamente el uso de recursos hidrocarburíferos.
En ese marco, Bolivia promueve estos proyectos amigables con el medio ambiente, lo que permite reducir el consumo proveniente de fuentes fósiles.
A la fecha, en el país se produce alrededor de 1.600 megawatts (MW) de energía eléctrica, que corresponden a la demanda del mercado interno, de los cuales entre 30% y 57% provienen de energías limpias, siendo su máxima participación durante los meses de enero y febrero, ya que dependen de la estacionalidad de los recursos renovables, que forman parte de la matriz energética nacional, señala un informe de un año de gestión del Ministerio de HIdrocarburos y Energías.
De acuerdo con el documento, “durante el gobierno de facto los proyectos de energías alternativas y renovables fueron paralizados, demorando de esta manera su incorporación prevista durante el 2020 y 2021, causando no solamente un impacto en plazos y costos sino un grave impacto en las previsiones de consumo de gas y diésel”.
En el periodo 2016 y 2021 con la ejecución de proyectos de energía renovable como ser: Misicuni, San José 1, Solar Uyuni, Solar Yunchará, San José 2, Quinta Unidad Corani, Qollpana 2, Solar Oruro 1 y 2, Biomasa, además con el ingreso de la generación con unidades de ciclo combinado; se ha bajado el consumo de gas en cantidades importantes de forma anual.

GENERACIÓN. Entre los proyectos que fueron reactivados tras su paralización durante el gobierno de transición, se encuentra la hidroeléctrica Ivirizu, en Cochabamba, para la generación de 290 megawatts (MW) con la inversión de $us 515 millones, se destaca en este informe de un año de gestión.
En tanto que en La Paz se reactivó el proyecto hidroeléctrico Miguillas, con una potencia prevista de 204,8 MW, que demandará una inversión de $us 454 millones.
Las nuevas hidroeléctricas y otros proyectos de energías renovables aumentarán la oferta energética del país. Los excedentes de electricidad serán destinados a la exportación a países como ArgenArgentina, lo que se traducirá en más ingresos para Bolivia.
Asimismo y conforme a la estrategia de cambio de la matriz energética, la administración de Luis Arce puso en funcionamiento los parques eólicos de Warnes y San Julián (Santa Cruz), que agregan 54 megawatts (MW) de energía limpia y renovable al Sistema Interconectado Nacional (SIN).
El 17 de septiembre fue inaugurado el Parque Eólico de Warnes, que tiene una capacidad instalada de 14,4 MW inyectados al SIN a través de cuatro aerogeneradores emplazados en el municipio de Warnes. Esta obra tuvo un costo de Bs 206,1 millones.
Tres días después fue entregado el Parque Eólico San Julián, ubicado en el municipio de Cotoca, que alberga a 11 aerogeneradores que suman 39,6 MW de potencia instalada. Para este proyecto se destinaron Bs 489,4 millones.
De igual manera, el 5 de noviembre pasado fue inaugurado el parque eólico El Dorado, en el municipio cruceño de Cabezas, que aporta 54 megawatts (MW) al SIN.
Este parque eólico está compuesto por 15 aerogeneradores de 120 metros de altura al buje, cada uno con capacidad nominal de generación de 3,6 MW de potencia, que se encuentran emplazados sobre una superficie de 63,3 hectáreas. El nodo de inyección eléctrica será la Subestación El Dorado en un nivel de tensión de 230 kilovoltios (kV).
Con la ejecución de estos proyectos, el Gobierno busca implementar una matriz amigable con el medio ambiente, contando con generación eléctrica renovable y una gestión más eficiente del sector energético.








