ECONOMÍA
Los hogares en Bolivia no han mostrado signos de recuperación en 2021. Los ingresos de las familias bajaron hasta un 60% en el país y el resto de América Latina, pese a los subsidios y ayudas económicas del Gobierno; además, persisten limitaciones en el mercado laboral.
Con el propósito de monitorear las secuelas del COVID-19, sobre todo cómo afectó la pandemia en el bienestar de los hogares de Bolivia y la región, el Banco Mundial (BM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se unieron en la implementación de una segunda fase de Encuestas Telefónicas de Alta Frecuencia (HFPS) en América Latina y el Caribe.
La encuesta, recopilada entre mayo y julio de 2021, pero difundida al inicio de este mes, toma el pulso socioeconómico de los hogares y mide el bienestar de la región un año y medio latinoameridespués de la pandemia.
Los resultados de este trabajo revelan datos importantes en las áreas de mercados laborales, ingresos y seguridad alimentaria.
TRABAJO. Según los resultados de esta encuesta, Bolivia y varios países de América Latina están saliendo de la crisis del COVID-19 con una “economía debilitada”, lo que limita la capacidad de “todos” los trabajadores para reingresar al mercado laboral.

A medida que los países relajaron las medidas de confinamiento y avanzaron en sus campañas de vacunación, los niveles de empleo mostraron signos de recuperación.
No obstante, los trabajadores de la región, como en Bolivia, aún enfrentan desafíos para asegurar el empleo, por lo menos del mismo nivel registrado antes de la pandemia.
La tasa de empleo regional está 11 puntos porcentuales por debajo de la tasa prepandémica, y el 62% de la población en edad de trabajar está actualmente empleada, asegura el estudio del Banco Mundial y el PNUD.
Además de estos niveles bajos de empleo, también se produjo un deterioro de la calidad de los puestos de trabajo disponibles en el mercado laboral. En promedio, la formalidad cayó 5,3 puntos porcentuales, siendo Panamá, Nicaragua y Perú los que presentan las mayores caídas.
Asimismo, la proporción de trabajadores autónomos o independientes aumentó del 15% al 21% y la proporción de empleo en microempresas (hasta con cuatro trabajadores) creció en más de 8 puntos porcentuales en promedio. También se registró una disminución significativa en la cantidad de horas trabajadas comparando datos de antes de la pandemia, ya sea por elección o por necesidad: 37 frente a 43 horas semanales. “Es especialmente preocupante que la calidad del empleo haya empeorado principalmente entre los grupos vulnerables: mujeres, ancianos y trabajadores con menor nivel educativo”, alertan los organismos.
Y sobre todo observan que muchos trabajadores también abandonaron la fuerza laboral por completo después de quedar desempleados.
Cerca de una de cada cuatro personas empleadas antes de la pandemia en América Latina y el Caribe informa que ya no trabaja y más de la mitad de ellas abandonó el mercado laboral.
Después de Haití, un país afectado por más de una conmoción desde 2019, Colombia presenta la tasa más alta de pérdida de empleo, de 36%, con aproximadamente la mitad de los adultos en edad productiva habiendo abandonado la fuerza laboral.
“Los más afectados por la pérdida de empleo son: las mujeres (39% frente al 18% en comparación con los hombres), en particular las madres con hijos menores de cinco años; trabajadores mayores (31 vs. 29 y 23 para trabajadores más jóvenes), y aquellos con bajo nivel educativo (35 vs. 28 y 19% para aquellos con educación secundaria y superior, respectivamente), indica el estudio.

HOGARES. El estudio sostiene que los ingresos parecen subir en Guatemala, Honduras y El Salvador, en comparación con mediados de 2020, pero en Paraguay, Ecuador, Colombia y sobre todo Bolivia, más del 60% de los hogares “aún no han mostrado signos de recuperación”.
Y esto pese a los subsidios gubernamentales y las ayudas de emergencia “que benefician en conjunto al 46% de los hogares de la región”, señalan los datos del BM y el PNUD.
Este escenario de turbulencia económica para los hogares de Bolivia y América Latina ha persistido a pesar de los intentos de los gobiernos de la región, como el de Luis Arce, que entregó a la población el Bono contra el Hambre de Bs 1.000, para contrarrestar las secuelas de la pandemia.
De acuerdo con el estudio, estas expansiones en la cobertura y gasto de las transferencias sociales regulares y la introducción de transferencias de emergencia de los gobiernos benefician en conjunto al 46% de los hogares de la región en la actualidad.
Asimismo, como resultado de la disminución de recursos, casi el doble de los hogares latinoamericanos sufre de inseguridad alimentaria comparado con antes del inicio de la pandemia.
“Esto se evidencia por el hecho de que el 24% de los hogares de América Latina (incluida Bolivia) informa haberse quedado sin alimentos debido a la falta de dinero u otros recursos, en comparación con el 13% antes del inicio de la pandemia”, cita el documento.
Todos los países parecen estar en peor situación después de la pandemia, y aquellos con mayor desigualdad y pobreza han sufrido los mayores aumentos de la inseguridad alimentaria.
Los países del Caribe, como Haití, Jamaica, Dominica, Santa Lucía, Guyana y Belice, también enfrentan niveles particularmente preocupantes de inseguridad alimentaria.
En contraste, para algunos países, se observa una recuperación visible con respecto a las perspectivas de mediados de 2020. “Bolivia, Guatemala y Honduras han mostrado las disminuciones más significativas en la incidencia de inseguridad alimentaria (21, 18 y 18 puntos porcentuales, respectivamente), destaca el estudio.
Por otro lado, la situación en Argentina, Colombia y Ecuador sigue siendo preocupante pero estable, y los hogares enfrentan niveles de inseguridad alimentaria similares a los que tenían al inicio de la pandemia en 2020.

Conectividad es el desafío que enfrentan las familias
Los altos costos de los servicios, los cortes de energía y la mala calidad de la conectividad son los desafíos más importantes que enfrentan los hogares de Bolivia y América Latina para acceder y utilizar internet.
Según el estudio del Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), si bien la conectividad a internet fue una herramienta de “mitigación” clave para que los hogares de Bolivia y América Latina puedan hacer frente a los efectos negativos de la pandemia del COVID-19, existen importantes desafíos al intentar acceder al servicio.
Cita como ejemplo, en primer lugar, que en países como Honduras y Guyana más del 70% de los hogares informan tener problemas para usar internet debido a cortes de energía.
“En toda la región, incluido el país, esto afecta al 37% de los hogares. Además, casi uno de cada tres hogares latinoamericanos informa que el alto costo de los servicios de internet es uno de los principales problemas. Los hogares de Colombia, Perú y Haití se ven particularmente afectados por este problema”, indica el estudio.
Por último, más de la mitad de los hogares experimentanservicios de internet de baja calidad o baja velocidad. El escaso acceso a internet y la mala calidad del servicio pueden socavar la capacidad de trabajar desde casa o conectarse virtualmente a la escuela, lo que tiene como resultado efectos directos en el bienestar del hogar.
A pesar de estos desafíos, la pandemia demostró el potencial de las tecnologías digitales para facilitar el acceso de los latinoamericanos a bienes y servicios, sobre todo en áreas remotas.
Cerca de la mitad de los entrevistados en la segunda fase de Encuestas Telefónicas de Alta Frecuencia (HFPS) en América Latina y el Caribe, efectuadas por estos organismos, informa de un aumento en el uso de la banca móvil y el comercio electrónico.
Ecuador y Chile son los países con mayor incremento en el uso de transacciones digitales, con tasas que se elevan en un 69% y 68%, respectivamente. Además, si bien el uso general de herramientas de pago digitales (billeteras móviles) sigue siendo bajo en la región, en 26%, una cuarta parte de los usuarios comenzó a usar el servicio después de que comenzó la pandemia.

El estudio destaca que en las poblaciones rurales las personas mayores (55 años y más) y las personas con niveles de educación más bajos demostraron ser rápidas en adoptar esta tecnología.
Estos resultados muestran que existe un gran potencial para la expansión de las tecnologías digitales como un medio para mejorar la eficiencia de los mercados y aumentar el acceso a la banca, lo que podría generar beneficios sustanciales en el bienestar de los consumidores de la región.
AVANCES. En el caso del país, la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) reporta que, a noviembre de 2021, el monto registrado de Órdenes Electrónicas de Transferencias de Fondos superó los $us 65.000 millones, con un crecimiento del 28% con relación a similar periodo de 2020.
En términos de cantidad de transacciones, ascendieron a 83 millones, con un dinamismo en torno al 74%.
El informe de la entidad destaca que, a octubre de 2021, “las transacciones mediante $imple Pago Móvil han experimentado un crecimiento exponencial superior al 1.325% comparando con similar periodo de 2020. En efecto, las transacciones de $imple Pago Móvil alcanzaron a octubre de este año a 3,8 millones, por un valor equivalente a $us 285 millones”.







