ECONOMÍA
Hoy domingo, 1 de enero, recibimos el comienzo de 2023. Será un año desafiante, luego de un 2022 en el que los cambios en el mundo se vieron acelerados por las consecuencias de la guerra en Ucrania.
Se espera que las presiones inflacionarias disminuyan en el mundo en este 2023 que recién comienza, pero seguirá siendo bastante alta.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que la inflación global alcanzará el 6,5% el próximo año, en contraste con el 8,8% de 2022. Si bien se espera que el crecimiento de los precios disminuya en 2023, es seguro que el crecimiento económico también se desacelerará drásticamente junto con el aumento de las tasas de interés.
El FMI ha estimado que la economía mundial crecerá solo un 2,7% en 2023, frente al 3,2% de 2022. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha proyectado un crecimiento del 2,2%, en comparación con el dato de 3,1% que tiene para 2022. Muchos economistas son más pesimistas.

En su informe anual Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe, la CEPAL proyecta que el crecimiento regional del próximo año será una tercera parte de la tasa esperada para 2022.
En el contexto de incertidumbres externas y restricciones internas, los países de América Latina y el Caribe crecerán un 1,3% en 2023, según la CEPAL. Estima que en la desaceleración del crecimiento económico se profundicen en la región.
Después de casi tres años de confinamientos, pruebas masivas y cierres de fronteras, China comenzó a principios de este mes el proceso de revertir su controvertida política de confinamientos por el COVID-19, después de protestas masivas. Las fronteras internacionales de China se reabrirán a partir del próximo 8 de enero.
Se espera que la reapertura de la segunda economía más grande del mundo inyecte un nuevo impulso para la recuperación mundial.
El proteccionismo parece ser una tendencia que llegó para permanecer por un buen tiempo. Los esfuerzos para desandar la globalización se aceleraron este año y parece que esto continuará en 2023.

Desde su lanzamiento en el gobierno de Donald Trump, la guerra comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China se ha profundizado. El presidente Joe Biden continuó en ese sendero.
En agosto, Biden firmó la ley denominada CHIPS and Science, que bloquea la exportación de chips avanzados y los equipos que se requiere para su fabricación a China. Esta medida busca frenar el desarrollo de la industria china de semiconductores y reforzar la autosuficiencia norteamericana en la fabricación de esos procesadores.
La aprobación de la ley fue solo el último ejemplo de una tendencia creciente que se aleja del libre comercio y la liberalización económica, girando hacia el proteccionismo.







