No hay duda alguna del gran éxito que está cosechando la serie The Last of Us, emitida por HBO. Como todo evento importante en la cultura pop, es un reflejo de otras cosas, de una sumatoria de diversos cambios que viene experimentando la humanidad.
HBO le presentará al mundo una segunda temporada de The Last of Us, una serie dramática basada en un célebre par de videojuegos. No había mucho qué pensar, los números hablaban por sí mismos. 5,7 millones de espectadores sintonizaron HBO o HBO Max para el segundo episodio, un 22% más que para el debut, que fue el segundo mejor del servicio desde 2010.
Hurra por Joel y Ellie, podremos seguir su épica saga posapocalíptica. Verlos padecer cosas peores de las que vivimos durante el confinamiento de la pandemia del COVID-19 tendrá el efecto paliativo de recordarnos que las cosas pudieron ponerse mucho más feas.
Independientemente de la calidad de la serie, la buena recepción entre las audiencias y la crítica, The Last of Us llega también para hablarnos de nuevas tendencias que vienen apareciendo en la comunicación, la cultura pop y la interacción entre los humanos y los universos digitales.
El éxito de The Last of Us evidencia elementos importantes del entorno en el cual se mueve nuestra especie. Primero, la creciente viabilidad de los videojuegos como recurso de propiedad intelectual. Conectado a esto, la incorporación a la madurez de generaciones para cuyos miembros los mundos digitales son parte central y cotidiana de su experiencia vital. En tercer lugar, el creciente tránsito hacia el streaming, es decir la comunicación online en tiempo real. Este es un elemento constitutivo de la experiencia en los juegos.
Los ingresos generados por el streaming en 2017, en todo el mundo, llegaron a los $us 27.680 millones. Cinco años después, el año pasado, la cifra creció hasta los $us 80.800 millones, de acuerdo con los datos de Statista. La previsión para 2027 es que supere los $us 137.000 millones.
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Esto no deja un mensaje solo para Hollywood, sino que marca directrices que afectarán al conjunto de la comunicación, en todas sus facetas.
Volviendo al contenido de la serie en sí, The Last of Us llega en un momento en el cual todos quienes vivimos los confinamientos por el COVID-19, estamos sensibilizados para relacionarnos con una historia como la que cuenta.







