Robin Hood es uno de los personajes legendarios que más veces apareció en la pantalla grande, por lo que cada nueva versión tiene que encontrar un punto especial para destacarse. Y el camino que eligió Ridley Scott (Alien el octavo pasajero, Gladiador) para diferenciarse es el de mezclar dos de sus propias cintas.
Robin Hood se presenta ante el espectador como una amalgama de Cruzada (Kindom of Heaven, 2005) y Gladiador (2000) con toques del Robin Hood Príncipe de los Ladrones (Kevin Reynolds, 1991). Al igual que las anteriores producciones, el filme de Scott busca desmitificar a la figura del legendario ladrón y crear una ambientación más creíble.
Lo que consigue, en realidad, es una divertida cinta de acción medieval con un trasfondo histórico verosimil, pero sin Robin Hood. Russell Crowe no sirve para el papel, a diferencia de Cate Blanchett, quien se roba la película con su interpretación de una heroica e independiente Lady Marian.
Crowe no interpreta al famosos proscrito, sino que repite el papel del gladiador Maximus. De hecho, si su personaje hubiera tenido otro nombre, cambiando el título del filme a Cruzada 2, quizá la cinta hubiera sido más creíble.
Mas, Robin Hood cuenta con algunos grandes aciertos. A saber, logra desmitificar a Ricardo Corazón de León y mostrar un atisbo de lo que fue la poco glamorosa Edad Media en el continente europeo.






