Al menos 40 sitios arqueológicos del país fueron dañados en los últimos años, según denuncias de los especialistas. Por ello, ayer un grupo de arqueólogos inició, en calles y plazas paceñas, la campaña Salvemos a nuestro patrimonio arqueológico.
«Yo conozco 30 ó 40 sitios que han sido dañados. No se ha hecho una evaluación del daño, pero todos los sitios tienen importancia», señaló ayer el arqueólogo Jedú Sagárnaga. Como ejemplo, comentó que recientemente supo que a la Horca del Inca’ (monumento precolombino ubicado en el municipio de Copacabana) le habían puesto un montón de cemento».
Según Sagárnaga, en la actualidad, la gente, tanto de la ciudad como del área rural desconoce el significado de lo que es Patrimonio Cultural. «Por ello no toma con seriedad cuando se entera que se están destruyendo nuestros sitios arqueológicos», argumenta.
Los ejemplos de daño patrimonial abundan. «Hace un par de años, un cementerio (de la cultura) mollo fue arrasado por una empresa constructora en Yakaspata (Ambaná). Aunque ha pasado bastante tiempo, aún no se han esclarecido los hechos ni penalizado a los culpables», indicó.
El 2001 «se desmoronó una torre funeraria en Cóndor Amaya. Pese a las denuncias, las autoridades no han hecho nada hasta el momento», comentó. Otro caso —señala— tiene que ver con los comunarios de Concha Marka. «Ellos procedieron a excavar y destruir el importante sitio tiwanakota que poseen en su comunidad. Incluso esculpieron rostros en la roca para atraer turismo, pero destruyendo lo original», dijo.
A los hechos citados por Sagárnaga se suman otros que este medio denunció en este último tiempo. Uno de ellos se suscitó a principios de año, cuando comunarios de Tiwanaku ch’allaron a la Puerta del Sol con aceite. Otro caso se registró hace un par de semanas cuando la empresa que realizaba un estudio topográfico en la pirámide tiwanakota de Akapana manchó 18 sillares de este monumento con pintura amarilla. A la fecha, los responsables se comprometieron a resarcir el daño.
En la campaña de concienciación participan el Proyecto Amaya Uta, que es dirigido por Sagárnaga; estudiantes de la carrera de Arqueología de la Universidad Mayor de San Andrés y la Sociedad de Estudios de Patrimonio Cultural, entre otras instituciones. «La movilización durará seis días y luego queremos replicarla posiblemente en Copacabana y otros lugares que albergan sitios arqueológicos», señaló el promotor.
Como parte de la campaña, los estudiantes de Arqueología han colocado una mesa en la Plaza del Bicentenario (frente al Monoblock) en la que se recaban firmas. «Éstas acompañarán una carta que se presentará al Gobierno, gobernaciones y a la sociedad. En la misiva pediremos a las autoridades que tomen cartas en el asunto, pues, según la CPE, son ellas las que deben velar por el patrimonio».






