Suiza se negó a extraditar al cineasta franco-polaco Roman Polanski hacia EEUU, donde en 1977 tuvo relaciones sexuales con una menor de 13 años, y lo dejó en completa libertad. El director de filmes como El pianista, que se hallaba en arresto domiciliario en suelo helvético, agradeció la decisión.
El premiado realizador «no será extraditado a Estados Unidos y las medidas de restricción de su libertad son suprimidas», anunció ayer la ministra suiza de Justicia, Eveline Widmer-Schlumpf. Indicó, asimismo, que Estados Unidos no puede apelar esta decisión.
El brazalete electrónico que Polanski llevaba desde diciembre del 2009, cuando salió de prisión y fue puesto en detención domiciliaria en su chalet de Gstaad (centro de Suiza), le fue retirado el lunes, precisó Widmer-Schlumpf. Ayer, Polanski, de 76 años, abandonó su chalet de Gstaad al quedar en completa libertad.
Acaba, por ahora, un culebrón judicial iniciado en 1977, cuando fue acusado de violación de una menor y, estando en libertad bajo fianza, huyó del país. Samantha Geimer, tenía entonces 13 años y había posado para Polanski en una sesión fotográfica para una revista. El cineasta se declaró culpable de «relaciones sexuales ilegales», por lo que fue enviado a prisión en «evaluación» durante tres meses, aunque sólo pasó 47 días y huyó a Europa. Desde hace 30 años es prófugo de la Justicia estadounidense, que ni perdona ni olvida, a pesar de que el cineasta llegó a un acuerdo con Geimer.
Ocho años antes del supuesto abuso sexual, el 9 de agosto de 1969, Sharon Tate, la segunda esposa del director de El bebé de Rosmery, embarazada, fue asesinada por la banda de Charles Manson, líder de una secta satánica.
El director se declara agradecido
A través de su abogado, el cineasta declaró su «profundo agradecimiento» a quienes lo han apoyado y aseguró que no hablará más públicamente tras la decisión de la justicia suiza.






