Por cuarta vez, el director Paul W.S. Anderson se pone al timón de una adaptación del popular videojuego Resident Evil. Sin embargo, a diferencia de las anteriores entregas, la nueva versión no satisface las expectativas de los fanáticos.
Las adaptaciones cinematográficas estadounidenses de populares videojuegos suelen ser desafortunadas, pero pocas son tanto como Resident Evil After Life. Visualmente es espectacular. El 3D permite secuencias de acción que anonadan al espectador. Pero, incluso eso falla pues Anderson abusa de la cámara lenta.
Pero, lo que molesta a los fans rabiosos del juego es la falta de un argumento. La cinta se aleja de la película de zombies que se supone que es y se acerca a un videoclip. Los personajes son desaprovechados y el villano es mala copia del Agente Smith de la saga de Matriz. Y en todo ello, ayuda poco la tecnología 3D.






