La muerte del cineasta —que hincó el diente a las lacras de la burguesía de provincias con la misma glotonería con la que saboreaba una buena comida— fue confirmada por su agente.
Chabrol era uno de los directores de cine más populares de Francia, donde se apreciaba su humor negro y su ironía.
El director de Le Beau Serge (El bello Sergio, 1957), Violette Nozière (1978), La Cérémonie (La Ceremonia, 1995) o Merci pour le chocolat (Gracias por el chocolate, 2000) nació el 24 de junio de 1930 en París. Trabajó primero para la compañía Fox, donde puso títulos, a veces descabellados, a las versiones francesas de películas estadounidenses.
Más tarde, junto a otros jóvenes tan talentosos como él, se convirtió en crítico de las revistas Cahiers du cinéma y Arts. Desde ese púlpito denunciaban el academicismo y la rigidez algo siniestra del cine francés. Los historiadores del cine estiman que, en ese entonces, Chabrol era mejor que Truffaut, algo egocéntrico, y que Godard, negligente con la técnica.






