La protagonista de la escena es la actriz boliviana Érika Andia, parte del elenco nacional de Blackthorn. El western dirigido por el español Mateo Gil se rodó en Bolivia. En él, Sam Shepard resucita al mítico atracador de bancos y comparte créditos con Eduardo Noriega.
Si bien la participación de actores bolivianos en la película no fue muy grande, «ha sido una experiencia muy interesante», cuenta Andia. El requisito a cumplir fue el mismo para todos: ser capaces de montar a caballo.
La tarea no fue sencilla. El entrenamiento duró casi tres meses y, en principio, estuvo a cargo del experto cubano Félix Novo. Luego tomó el mando Jordi Casares, especialista en caballos y escenas de acción que ha trabajado en grandes producciones como Troya.
El trabajo se hizo más intenso. Andia recuerda sus palabras. «Él me decía: ‘Tu vida depende de que tengas fuerzas en las piernas’. Nos hacía cabalgar solamente agarrándonos de las piernas y eso nos sacaba ampollas».
El entrenamiento tuvo lugar primero en el Colegio Militar de Irpavi, al sur de la ciudad de La Paz. Luego se trasladó a la población de Valencia. La producción de la película, cuenta la actriz, compró caballos de Argentina (que ahora están en Santa Cruz) y también se trajeron animales desde Villazón debido a las masivas escenas de persecución.
Jinetes experimentados hicieron de extras. «No estaré jugando con mi vida», se preguntó en cierto momento Andia, mientras cabalgaba por el Salar de Uyuni (Potosí). Recorrer el desierto de sal «fue una experiencia inolvidable».
Para la actriz, el trabajo de producción le pareció «muy profesional». Fue la primera vez que vio tal despliegue de cámaras y personal. Como anécdota, menciona que el equipo artístico construyó en una semana una capilla de sal para una de las escenas del filme.
Andia compartió la aventura con otros actores nacionales. Blackthorn se estrena en España el lunes y en Bolivia, el 28 de julio.






