El Grandote se impuso en las categorías de Mejor Cortometraje, Mejor Cortometraje de Animación y Premio del Público Infantil. Divercine es un encuentro anual que surgió en Uruguay a fines de 1991 y se concretó en julio de 1992. Cada año se presentan unos 100 títulos de 30 países. Esta selección se nutre de filmes premiados en eventos cinematográficos.
— Es usted un casero conocido del festival Divercine.
— En este prestigioso festival de dibujo animado ya obtuve tres premios antes. Fue en la tercera edición, en 1994, con El partido debe continuar, que ganó el Premio Alcan, el Premio Unicef y el Premio Divercine. El hecho de que ahora, después de 17 años, esa historia se repita, significa para mí un gran honor y un orgullo.
— ¿De qué trata El Grandote?
— De los juegos y pequeñas crueldades entre niños. En una combinación de tomas reales con animación: dos monigotes maltratan y se burlan de un tercero que aún no está completo. Cuando éste es dibujado por completo, resulta ser el más grandote.
— ¿Qué le llevó a la animación?
— Es una vocación. Cuando tuve la oportunidad de ver por primera vez dibujos animados me quedé fascinado y siempre estuve buscando la oportunidad para empezar a dibujar. Ésta llegó cuando se fundó el canal universitario en Cochabamba, allá por los años 1976-1977.
En ese canal pude hacer El pastor mentiroso, en formato Súper 8. El segundo trabajo fue con plastilina animada, Un instante, una vida, que fue como mi trabajo de tesis, y ganó el Cóndor de Plata en 1983. Después hice una pausa de algunos años, hasta que, cuando trabajaba en la Revista Mensual del Niño Chaski, decidimos hacer una publicidad en dibujo animado cada mes. Ésa fue mi motivación.
— ¿Cómo evalúa la animación boliviana en la actualidad?
— Se ha dado un gran salto. Hay talleres trabajando y dando sus servicios. Hay una promoción nueva de jóvenes animadores recién formados en varios talleres organizados por Alfredo Ovando y Liliana de la Quintana (Nicobis Producciones), y en cursos organizados por «Demiurgo» de Iván Castro.
— ¿Cuál es la razón de la popularidad de la animación?
— La animación tiene la capacidad de seguir haciendo trucos para mantener la atención del público.
— ¿Hay futuro para el género?
— Me atrevería a decir que sí, que existe un futuro para el género en Bolivia. Especialmente sabiendo que en nuestro país hacen mucha falta las producciones audiovisuales de apoyo pedagógico. Pequeñas empresas o asociaciones de animadores deberían tomar contacto directo con las instancias municipales y persuadir a las autoridades a habilitar presupuestos razonables en sus POA, que sirvan para la socialización de sus planes y proyectos.
Talento más allá de las fronteras
Desde el año 2001, Jesús Pérez es docente de la Escuela Superior de Arte de Lucerna, Suiza. Obras suyas son Un instante una vida (1977), La tierra está enferma (1991) y El partido debe continuar (1993).






